La emblemática tienda La Favorita atraviesa una nueva etapa de incertidumbre tras el fracaso de la gestión comercial de Onatisur, que derivó en la ruptura contractual con el fideicomiso propietario del edificio y el inicio de una desescalada en la actividad de los locales.Ruptura y acusaciones cruzadas por el futuro del inmueble
El proyecto de reactivación de La Favorita, que había logrado devolverle vida al histórico edificio de la esquina de Sarmiento y Córdoba en 2023, parece haber llegado a un punto de no retorno. La operadora comercial Onatisur, liderada por Guillermo Nudenberg, anunció oficialmente la extinción del contrato con el Fideicomiso Asturias, titular del inmueble e integrado por los herederos de la familia García.
La ruptura no fue amistosa y se produjo en un clima de tensión creciente. Mientras desde el fideicomiso propietario señalaban la existencia de deudas por alquiler, Onatisur salió al cruce con un comunicado contundente para desmentir lo que calificaron como "publicaciones engañosas y con faltas de veracidad". Según los empresarios, la relación contractual llegó a su fin debido al incumplimiento de las obligaciones por parte de los titulares del edificio, lo que imposibilitó la continuidad de la explotación comercial bajo los estándares esperados.
El detonante técnico de este conflicto fue el estado de las escaleras mecánicas. Desde hace semanas, estos dispositivos críticos para la circulación interna del edificio de cuatro niveles se encontraban fuera de servicio. Para la operadora, la reparación de estos elementos era una responsabilidad ineludible de los propietarios, tanto por estipulaciones contractuales como por la normativa vigente. La falta de resolución de este problema llevó a Onatisur a retener los pagos de los cánones locativos correspondientes a abril y mayo, argumentando que la situación afectaba severamente el normal desenvolvimiento de la actividad comercial.
El impacto en los locatarios y el cierre del ciclo comercial
La consecuencia más inmediata y dolorosa de esta disputa es la situación de los comerciantes que apostaron por el relanzamiento del espacio. Ante la imposibilidad de sostener la operativa bajo las condiciones actuales, Onatisur ha confirmado que se está llevando adelante un proceso de "desescalada" de la actividad, que implica el cierre progresivo de los locales y la retirada de las marcas que ocupaban el histórico edificio.
Este proceso se realiza de manera consensuada con los locatarios, quienes ante la crisis y la incertidumbre sobre el futuro del inmueble, han decidido finalizar sus contratos. Para muchos de ellos, esta noticia representa un golpe duro, ya que el relanzamiento de La Favorita había sido promocionado como un motor de reactivación para el microcentro rosarino, un sector que ha sufrido diversas crisis en los últimos años y que necesita de proyectos sólidos para sostener el flujo comercial.
La situación actual vuelve a colocar a La Favorita en el centro de la escena, no solo por su valor arquitectónico y patrimonial, sino por la complejidad que implica administrar un inmueble de tal magnitud en un contexto económico desafiante. La falta de acuerdo sobre las inversiones necesarias para el mantenimiento del edificio ha terminado por desgastar la relación entre la operadora y los dueños, dejando un vacío que ahora genera preocupación sobre cuál será el próximo destino de una de las esquinas más importantes de la ciudad.
Antecedentes de una reactivación fallida
Es importante recordar que el relanzamiento de 2023 fue recibido con gran expectativa por parte de los rosarinos, quienes veían en la apertura de esta nueva versión de La Favorita una señal de recuperación para el centro. Sin embargo, en el transcurso de los meses, el proyecto comenzó a mostrar signos de fatiga. Diversas voces, tanto dentro como fuera de la esfera comercial, habían señalado dificultades que iban desde los niveles de venta hasta errores de diseño en la distribución de los espacios.
A lo largo del último año, la dinámica comercial fue perdiendo impulso. Los reclamos cruzados entre la operadora y los dueños no son nuevos, pero la reciente escalada, marcada por la interrupción de servicios esenciales como las escaleras mecánicas y la posterior retención de pagos, actuó como el punto de quiebre. Mientras los empresarios de Onatisur insisten en que su decisión de no pagar los alquileres fue una respuesta al incumplimiento de los propietarios, los dueños del inmueble mantienen su postura sobre la deuda acumulada.
Este escenario plantea interrogantes sobre qué sucederá con el edificio una vez que los comercios terminen su retirada. La historia de La Favorita, marcada por su esplendor comercial en décadas pasadas y sus cierres, parece estar escribiendo un nuevo capítulo, aunque esta vez el desenlace parece ser el fin anticipado del proyecto que intentó revivir aquel ícono rosarino. La incertidumbre sobre si aparecerá un nuevo operador o si el inmueble buscará otro perfil comercial es, al día de hoy, el eje central de las conversaciones en el sector inmobiliario y comercial de la ciudad.

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