El ministro de Economía, Luis Caputo, se reunió con con representantes de las principales cámaras frigoríficas del país. (Foto: @LuisCaputoAR/X)
El ministro de Economía, Luis Caputo, recibió este viernes a los principales referentes de la industria frigorífica argentina para definir una hoja de ruta estratégica que permita alcanzar un volumen de exportaciones de carne vacuna superior a los 5.000 millones de dólares antes de finalizar 2026. Durante el encuentro, los empresarios del sector no solo ratificaron su compromiso de inversión, sino que trazaron un horizonte ambicioso que proyecta ingresos por 9.000 millones de dólares en el mediano plazo, consolidando así al país como un jugador central en el mercado de proteínas global.
La reunión, que tuvo lugar en el Palacio de Hacienda, contó con la presencia de la cúpula de los frigoríficos exportadores, junto al secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne; el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta; y el subsecretario de Mercados Agroalimentarios, Agustín Tejeda. El foco estuvo puesto en la necesidad de remover barreras burocráticas y fiscales para ganar competitividad.
Hacia la meta de los 9.000 millones de dólares
El sector ganadero atraviesa un momento de alta demanda externa, habiendo registrado ya ventas por 3.800 millones de dólares en lo que va del año. Sin embargo, la proyección de escalar hasta los 9.000 millones de dólares en los próximos cuatro años requiere, según los industriales, un ajuste estructural en la cadena de valor. El consorcio ABC, que nuclea a las plantas exportadoras más importantes, puso especial énfasis en que el crecimiento no depende exclusivamente de la voluntad comercial, sino de la capacidad productiva del campo.
"Si no tenemos materia prima, todo esto no puede existir", sentenció Mario Ravettino tras el encuentro. El dirigente hizo referencia directa a la necesidad de aumentar tanto el stock de cabezas de ganado como el peso medio por animal, factores fundamentales para sostener el flujo de embarques hacia destinos de alta exigencia. En este sentido, la agenda de trabajo conjunto buscará armonizar las políticas oficiales de reducción del llamado "costo argentino" con una mayor tecnificación en la producción primaria.
Agenda de mercados y desafíos estructurales
Durante la mesa de trabajo, se repasó el mapa de oportunidades internacionales. China se mantiene como el principal destino de la carne argentina, pero los ojos del sector están puestos en la optimización de los protocolos para la exportación de menudencias y la habilitación de nuevas plantas. Asimismo, Estados Unidos aparece como un mercado clave, donde el país cuenta con una cuota adicional de 80.000 toneladas para el ejercicio corriente, un volumen que debe ser renegociado de cara a 2027.
Otro eje de discusión fue la Unión Europea, especialmente tras el reciente acuerdo comercial regional, lo cual abre nuevas posibilidades de expansión. Sin embargo, los empresarios también advirtieron sobre un frente interno que erosiona la rentabilidad y la imagen del país: la informalidad en el sector. Tanto el Gobierno como las cámaras frigoríficas coincidieron en que avanzar en la transparencia comercial es un requisito ineludible para garantizar que las inversiones fluyan con reglas claras y equidad competitiva.
La visión oficial sobre la competitividad
Por su parte, el ministro Caputo utilizó sus canales oficiales para destacar la sintonía alcanzada con el empresariado. El mensaje del Ejecutivo es claro: el Estado se posiciona como facilitador, eliminando trabas impositivas para que el sector privado pueda capitalizar las oportunidades globales. La reducción de la presión tributaria aparece, según la visión del Palacio de Hacienda, como el motor principal para que la carne argentina sea más atractiva en precio y calidad frente a competidores directos.
El diálogo, calificado por el sector privado como "muy positivo", marca una etapa de trabajo mancomunado. El desafío que enfrenta la industria es complejo: equilibrar el abastecimiento interno con la presión exportadora, garantizando al mismo tiempo que la inversión en tecnología y genética no se vea frenada por la volatilidad macroeconómica. Si las condiciones se mantienen, la industria cárnica argentina se encamina a cerrar uno de sus mejores años en términos de divisas, consolidando un pilar fundamental para la estabilidad económica del país.


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