La violencia de género en Argentina: especialistas advierten que los femicidios son la punta de un iceberg

0

La escalada de crímenes machistas en Santa Fe pone en alerta a expertos, quienes señalan el desmantelamiento de políticas públicas y el impacto de los discursos de odio.


El mapa de la violencia de género en Argentina arroja cifras que no logran descender: en el país ocurre un femicidio cada 33 horas. Los últimos episodios registrados en la provincia de Santa Fe, caracterizados por una ferocidad extrema y un patrón de conducta recurrente entre los agresores, reabrieron el debate sobre la prevención. Especialistas advierten que la muerte violenta es solo el último eslabón de una cadena de sometimiento que comienza con discursos de odio y se consolida ante la ausencia de una red de contención estatal eficiente.

Un patrón de violencia extrema en Santa Fe

En un lapso menor a veinte días, la provincia fue escenario de tres ataques brutales que comparten una matriz común. El caso de Sophia Civarelli, la joven asesinada por su novio de 22 años en Rosario, fue el inicio de una secuencia que continuó apenas 48 horas después en la localidad de Murphy. Allí, un hombre de 61 años intentó ejecutar a su expareja en su lugar de trabajo con una escopeta. Pocas semanas antes, la científica Silvina Drago fue acribillada por su concubino en su propia casa.

A pesar de que los agresores no tenían vínculo entre sí, sus actos siguieron un guion idéntico: el ejercicio del poder absoluto sobre el cuerpo de la mujer y, en la mayoría de los casos, el suicidio posterior del femicida. Esta conducta, según los analistas, busca anular la posibilidad de justicia y cierra un círculo de dominación donde el victimario decide sobre la vida y la muerte de ambos, dejando a las familias en un vacío legal y emocional.

La construcción de masculinidades violentas

La doctora en Psicología y docente universitaria, Marta Fernández Boccardo, sostiene que estos hechos no son aislados ni casuales. Para la experta, el femicidio es el resultado final de una estructura que se alimenta de la violencia simbólica. "La dominación y la asimetría en una relación se construyen mediante gestos, palabras y descalificaciones. Es un proceso gradual que muchas veces pasa desapercibido para el entorno", explica.

Boccardo enfatiza que el contexto sociopolítico actual juega un rol determinante en la validación de estos comportamientos. La especialista señala que la proliferación de discursos agresivos desde esferas de poder y el crecimiento de comunidades virtuales que promueven el odio hacia las mujeres —como los denominados "incels"— funcionan como un caldo de cultivo para que la violencia pase de lo discursivo al acto físico. Según su análisis, cuando los organismos de protección se desmantelan, el mensaje que recibe el agresor es de impunidad.

El retroceso en los vínculos jóvenes y afectivos

Uno de los datos más alarmantes que surge del análisis de los casos recientes es la edad de los involucrados. A pesar de los avances en materia de derechos laborales y participación social de las mujeres, las dinámicas afectivas en los noviazgos jóvenes parecen estar replicando modelos de control que se creían superados. El mito del amor romántico, vinculado a la posesión y los celos, sigue operando como un factor de riesgo silencioso en las nuevas generaciones.

"Se supone que hemos avanzado mucho, pero en la dimensión afectiva y amorosa se observa que los cambios no han sido profundos", advierte Boccardo. La violencia económica, la precariedad habitacional y el aislamiento social son factores que complejizan la salida de estos círculos. Para la experta, el femicidio es solo "la punta del iceberg" de un fenómeno multicausal que requiere una intervención integral antes de que la escalada de agresión se vuelva irreversible.

Herramientas de prevención y señales de alerta

La prevención efectiva requiere que tanto la víctima como su entorno identifiquen las primeras señales de alarma. No se trata solo de golpes; el control sobre las redes sociales, el aislamiento de las amistades, el cuestionamiento de la vestimenta y la desvalorización constante son indicadores de una asimetría peligrosa. Los especialistas sugieren que fortalecer las redes de cuidado comunitario es fundamental cuando las instituciones estatales muestran signos de debilidad.

"La violencia simbólica va construyendo una dominación. En este momento, las masculinidades violentas están fomentadas por discursos que pasan del odio al acto".

Para reducir el impacto de esta problemática, se vuelve imperativo reconstruir los dispositivos de denuncia y acompañamiento que permitan a las mujeres salir de la situación de riesgo antes del desenlace fatal. La estadística de un femicidio cada 33 horas no es solo un número, sino el reflejo de un sistema de protección que necesita ser revisado con urgencia para evitar que la lista de víctimas siga creciendo en el territorio nacional.

Publicar un comentario

0Comentarios

📝 ¡Gracias por tu lectura!
Tu feedback no solo mejora el contenido, sino que también inspira a otros lectores.

📝 ¡Gracias por tu lectura!
Tu feedback no solo mejora el contenido, sino que también inspira a otros lectores.

Publicar un comentario (0)

Recent Posts

#buttons=(Accept !) #days=(20)

Our website uses cookies to enhance your experience. Learn More
Accept !