
Las restricciones en el suministro comenzaron a afectar a plantas con contratos interrumpibles en Santa Fe debido a limitaciones en el transporte y un sistema que prioriza el consumo residencial ante el descenso de las temperaturas.
El invierno de 2026 expone una vez más las fragilidades estructurales de la matriz energética argentina. En las últimas horas, diversas plantas industriales de la provincia de Santa Fe comenzaron a recibir notificaciones de corte en el suministro de gas natural, una medida que afecta inicialmente a los usuarios con contratos interrumpibles. Este escenario, que se agravó este miércoles, proyecta un panorama complejo para el sector productivo: los especialistas estiman que las fábricas podrían enfrentar entre 15 y 30 días de parálisis total o parcial de su abastecimiento durante los meses de mayor demanda estacional.
La situación actual no es una anomalía meteorológica, sino el resultado de una paradoja energética. A pesar de contar con reservas récord en Vaca Muerta, el país no logra trasladar el fluído hacia los centros de consumo de forma eficiente. Esta limitación en la infraestructura de transporte, sumada a cambios en el esquema de importación de Gas Natural Licuado (GNL), coloca a la industria en una posición de vulnerabilidad operativa frente al inicio de la temporada fría.
Cuellos de botella y obras pendientes para 2027
La principal razón detrás de los cortes no es la falta de gas en la boca del pozo, sino la incapacidad de los gasoductos actuales para soportar picos de demanda. Expertos del sector advierten que los sistemas Neuba II y Centro Oeste mantienen cuellos de botella persistentes que restringen el flujo de gas desde el sur y el oeste hacia el litoral y el área metropolitana de Buenos Aires.
Aunque existen planes de ampliación que incluyen nuevas plantas compresoras y la expansión de la red troncal, el horizonte de soluciones estructurales se ubica recién en el invierno de 2027. Hasta entonces, el sistema opera al límite de su capacidad. Según Alberto Rosandi, presidente de EIyS SA, esta saturación obliga al sistema a priorizar el consumo doméstico y los servicios esenciales, dejando al sector industrial y, en ciertas jurisdicciones, a las estaciones de GNC como el primer eslabón de ajuste ante la escasez.
"Se configura una paradoja estructural: la nación dispone de gas en origen, pero enfrenta limitaciones para llevarlo en tiempo y forma a la demanda", señaló Rosandi, destacando que la Región Centro es una de las más perjudicadas por la falta de expansión en las redes de conexión con la cuenca neuquina.
El costo de la dependencia del mercado internacional
Otro factor que presiona sobre el suministro es la logística de importación. El esquema diseñado para este 2026 intentó delegar en el sector privado la responsabilidad de abastecerse, pero ante la complejidad del mercado internacional, la gestión volvió a concentrarse en la empresa estatal Enarsa. El nodo de Escobar sigue siendo vital para la regasificación de GNL importado, un recurso cuyo precio está sujeto a la volatilidad geopolítica global.
Durante el invierno, el costo del gas importado puede cuadruplicar el valor de la producción local. Esta diferencia de precios, sumada a las tensiones internacionales que encarecen el flete y el producto, genera una exposición económica que el sistema intenta minimizar recortando el despacho a las industrias. Para el entramado productivo de Santa Fe, especialmente en los rubros alimenticio, químico y metalúrgico, esta incertidumbre no solo eleva los costos operativos, sino que pone en riesgo la planificación de la producción y el cumplimiento de contratos de exportación.
Estrategias de mitigación ante un escenario inevitable
Ante la confirmación de Javier Martín, presidente de la Federación de Industriales de Santa Fe (Fisfe), sobre el inicio de las restricciones, las empresas han comenzado a activar protocolos de contingencia. La gestión del riesgo energético pasó de ser una opción a una necesidad estratégica para la supervivencia del negocio.
En la provincia, algunas compañías han implementado sistemas de alerta temprana para monitorear variables críticas como la capacidad de transporte y las proyecciones climáticas. Esto les permite anticiparse a las órdenes de corte y ejecutar "peak sharing" o la sustitución temporal por combustibles alternativos como fuel oil o GLP. Sin embargo, estas opciones representan un sobrecosto significativo que impacta directamente en la competitividad de la manufactura regional.
A diferencia del sector industrial, la situación en las estaciones de servicio de la provincia es dispar. Juan Manuel Rumin, titular de la Cámara de Estaciones de Servicio de Rosario, aclaró que en Santa Fe no hay bocas de expendio con contratos interrumpibles, por lo que el suministro de GNC para vehículos se mantendría estable, a menos que el sistema sufra un colapso mayor que obligue a restricciones en contratos firmes.

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