
El Gobierno intenta rearmar su mayoría en la Cámara de Diputados para destrabar una agenda legislativa paralizada por la resistencia de los bloques aliados a la reforma electoral.
La Casa Rosada apuesta a que la reciente presentación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ante el Poder Legislativo funcione como un punto de inflexión para retomar la iniciativa política. Tras semanas de inactividad en las comisiones y una creciente tensión con los sectores dialoguistas, el oficialismo enfrenta el desafío de reconstruir los consensos que le permitieron avanzar durante el verano. Sin embargo, el rechazo rotundo de Pro y la Unión Cívica Radical a la eliminación de las PASO se presenta como el principal escollo para el plan del Ejecutivo.
La resistencia de los aliados y el conflicto por las PASO
La estrategia legislativa de La Libertad Avanza (LLA) se encuentra en una encrucijada. Si bien el bloque oficialista mantiene una comunicación fluida con los sectores que lideran Cristian Ritondo y Rodrigo de Loredo, el consenso se rompió ante la insistencia oficial de modificar las reglas de juego electorales. Para los aliados, la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias representa una amenaza a la cohesión interna de sus propios frentes, especialmente en distritos donde la competencia interna es la única herramienta de ordenamiento.
Desde los bloques dialoguistas advierten que la "mayoría circunstancial" lograda para la aprobación de leyes fundamentales durante el inicio de la gestión está hoy bajo amenaza. No se trata únicamente de una discrepancia técnica, sino de una desconfianza política creciente. Los gobernadores, que tienen terminales directas en el Congreso, han bajado líneas claras: no habrá acompañamiento a reformas de fondo si no se atienden primero los reclamos presupuestarios y las deudas con las cajas previsionales provinciales.
Esta parálisis no solo afecta a la reforma política. Otros proyectos clave, como la privatización de empresas públicas remanentes y modificaciones en el código penal, han quedado relegados a un segundo plano ante la falta de quórum garantizado. El oficialismo necesita, imperiosamente, dar una muestra de fortaleza para evitar que el Congreso se convierta en un territorio de derrotas consecutivas que terminen erosionando la imagen del Ejecutivo.
Pliegos judiciales y el estancamiento de la agenda institucional
La inactividad parlamentaria ha llegado incluso al Senado, donde los pliegos judiciales y los nombramientos en organismos de control permanecen sin movimiento. La intención de la Casa Rosada de completar vacantes estratégicas en la justicia federal se ha topado con una barrera similar a la de Diputados: la falta de negociación política previa. El oficialismo intentó avanzar con nombres propios, pero la oposición exige una mesa de diálogo que incluya una renovación más amplia y federal.
"No podemos tratar leyes aisladas cuando el sistema político reclama certezas sobre el financiamiento de las provincias y el respeto a las instituciones electorales", señalaron fuentes de la bancada radical.
El impacto de este freno es tangible. Sin acuerdos, el Gobierno se ve obligado a estirar los tiempos de las sesiones ordinarias o a recurrir a prórrogas que no garantizan resultados. El riesgo de que el año legislativo termine con un balance magro es real, lo que obligaría al Ejecutivo a gobernar mediante decretos de necesidad y urgencia, una herramienta que ya ha empezado a ser cuestionada y judicializada por diversos sectores sociales y políticos.
El factor económico como moneda de cambio
Para destrabar el recinto, el oficialismo evalúa ceder en puntos específicos de la Ley de Presupuesto. Los datos fiscales del primer trimestre muestran un superávit que el Gobierno defiende como innegociable, pero la presión de los aliados para redireccionar partidas hacia obras públicas paralizadas en el interior del país es cada vez más fuerte. Según estadísticas de consultoras privadas, la obra pública nacional cayó más del 80% en términos reales, lo que ha generado una recesión profunda en el sector de la construcción en las provincias.
El Gobierno sabe que para "dar vuelta la página" necesita ofrecer algo a cambio. La presentación de Adorni fue interpretada por muchos como un intento de saturar el debate con datos de gestión y así diluir las críticas, pero en la práctica legislativa los números que importan son los de las bancas. Si LLA no logra flexibilizar su postura respecto a las PASO y los fondos coparticipables, la parálisis podría extenderse hasta el cierre del período ordinario, dejando al oficialismo sin las herramientas legales que considera vitales para profundizar su plan de reformas económicas y políticas.

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