
Un relevamiento digital sobre los primeros 100 días de gestión muestra una caída abrupta en la interacción del oficialismo tras las sospechas que rodearon al entorno del Vocero Presidencial.
El ecosistema digital, principal baluarte y termómetro político de La Libertad Avanza, comenzó a exhibir las primeras grietas profundas desde la asunción de Javier Milei. Un informe detallado sobre el comportamiento de los usuarios en redes sociales durante el primer tramo del año reveló una pérdida de 18 millones de "me gusta" para el universo oficialista. Este retroceso no es un fenómeno aislado de desgaste de gestión, sino que coincide temporalmente con el estallido de las polémicas vinculadas a los nombramientos y el rol de Manuel Adorni.
La cifra surge de un análisis métrico que compara el volumen de interacciones positivas entre el inicio del mandato y el cierre del primer trimestre. El dato es crítico para una fuerza política que ha prescindido de la estructura territorial clásica para basar su legitimidad en el respaldo directo y masivo de las plataformas digitales. La caída en los "likes" refleja un cambio de clima en la conversación pública que hasta ahora parecía monopolizada por el discurso libertario.
El punto de quiebre y el factor Adorni
El estudio identifica un momento de inflexión claro: el escándalo relacionado con las contrataciones y el ascenso jerárquico de Manuel Adorni. Lo que inicialmente se presentó como una gestión enfocada en el ajuste fiscal y la transparencia comenzó a ser cuestionado por su propia audiencia cuando trascendieron detalles sobre el manejo de la comunicación oficial y los beneficios otorgados a su círculo cercano.
Este hecho actuó como un catalizador de malestar. La pérdida de 18 millones de reacciones positivas indica que el núcleo de apoyo, antes incondicional, empezó a mostrar señales de escepticismo. La contradicción percibida entre el discurso de austeridad y las designaciones dentro de la estructura de la Vocería impactó de lleno en la credibilidad de los perfiles que defienden la gestión en Twitter (ahora X), Instagram y TikTok.
El descenso en la interacción no se limita a una sola red. Se observa un fenómeno transversal donde el alcance orgánico de los contenidos oficiales se mantiene, pero la validación —el gesto del "like"— ha retrocedido. Esto sugiere que el usuario sigue consumiendo la información del Gobierno, pero ha dejado de acompañarla activamente con su aprobación pública, marcando un distanciamiento simbólico.
Reconfiguración del mapa político digital
Mientras el oficialismo enfrenta su primer gran bache de popularidad en redes, el resto del arco político muestra movimientos dispares. El informe destaca que, en medio de la caída de los sectores mayoritarios, la izquierda es la única fuerza que ha logrado registrar un crecimiento neto en sus métricas de apoyo digital.
Este crecimiento de la izquierda se explica, en parte, por su capacidad de capitalizar el conflicto social y la oposición frontal a las medidas económicas. Al segmentar las interacciones, se observa que los discursos vinculados a la defensa del sector público y la crítica al ajuste han logrado permear en audiencias jóvenes que, meses atrás, orbitaban exclusivamente en torno a las propuestas de Milei.
Por el contrario, la oposición agrupada en el peronismo tradicional y sectores de centro no ha logrado absorber el flujo de usuarios que abandonaron el respaldo al oficialismo. Existe un fenómeno de "silencio digital": usuarios que antes eran activos defensores de La Libertad Avanza no han migrado a otras fuerzas, sino que han pasado a una posición de pasividad o retiro de la conversación política activa.
La interacción como moneda de gobernabilidad
Para el Gobierno nacional, las redes sociales no son un canal secundario de comunicación, sino su herramienta principal de construcción de sentido. La pérdida de 18 millones de likes representa un desafío logístico para el equipo de comunicación digital liderado por Santiago Caputo, que ahora debe recalibrar la estrategia para frenar el goteo de apoyo.
El análisis subraya que el oficialismo mantiene una ventaja numérica considerable respecto a sus competidores, pero la tendencia es descendente por primera vez desde la campaña electoral. La "luna de miel" digital parece haber concluido, dando paso a una etapa donde el dato económico y la conducta ética de los funcionarios pesan más que el impacto visual de los posteos.
En términos de gestión, este enfriamiento del apoyo virtual suele ser la antesala de cambios en la percepción de imagen positiva en las encuestas presenciales. La correlación entre la pérdida de tracción en redes y la caída en la aprobación de gestión es un fenómeno que el Ejecutivo sigue de cerca, especialmente en un contexto de alta inflación y recesión económica que presiona sobre el humor social.
"La legitimidad en redes es volátil y depende de la coherencia", señala el informe. El caso Adorni fue interpretado por el algoritmo social como una ruptura de esa coherencia. La recuperación de ese volumen de interacción dependerá de la capacidad del oficialismo para retomar la agenda de la "lucha contra la casta", un concepto que, tras los últimos ruidos internos, ha quedado bajo la lupa de sus propios seguidores.

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