Multitudinaria marcha frente al Congreso: reclamo de justicia y defensa de derechos ante el ajuste

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Una masiva movilización ocupó nuevamente la plaza frente al Palacio Legislativo para exigir medidas urgentes contra la violencia de género, en una jornada atravesada por la bronca ante la seguidilla de femicidios y el rechazo a la quita de presupuesto en las políticas de género.

La convocatoria, que reunió a organizaciones feministas, movimientos sociales, sindicales y ciudadanos autoconvocados, dejó en evidencia el creciente descontento social por lo que consideran un retroceso en los derechos conquistados en la última década. La movilización no solo funcionó como un pedido de justicia por los casos más recientes que conmocionaron al país, sino también como una advertencia sobre el impacto real que el ajuste económico está teniendo en la estructura de protección estatal contra la violencia machista.

El impacto de la quita de presupuesto en la protección estatal

El eje central de la jornada no fue solo la expresión de dolor por las víctimas, sino el reclamo político por el desmantelamiento de las áreas encargadas de la prevención y el acompañamiento. Las manifestantes señalaron que la reducción de partidas presupuestarias ha paralizado programas fundamentales de asistencia, dejando a muchas mujeres en situaciones de vulnerabilidad extrema sin un soporte institucional concreto.

Desde las organizaciones denunciaron que el ajuste no es solo una cifra macroeconómica, sino una decisión que se traduce en un aumento de la indefensión. "La falta de recursos se traduce directamente en vidas perdidas. Cuando el Estado se retira de la prevención, el femicidio encuentra un terreno mucho más fértil para ejecutarse", señalaron las voceras durante la lectura del documento central frente a la multitud.

La preocupación central radica en el cierre de espacios de asesoramiento legal y psicológico, que antes permitían a las víctimas realizar denuncias con un acompañamiento integral. Sin estos recursos, el acceso a la justicia se vuelve una carrera de obstáculos que muchas no pueden atravesar solas, perpetuando el ciclo de violencia y facilitando la impunidad de los agresores.

Femicidios: una agenda que se impone en las calles

Más allá del contexto presupuestario, la marcha fue motorizada por la indignación ante la reciente serie de femicidios que volvieron a poner en el foco la precariedad de la seguridad ciudadana. La recurrencia de los hechos ha generado una sensación de impotencia en la sociedad, que exige respuestas más contundentes tanto del Poder Judicial como de las fuerzas de seguridad.

Los familiares de víctimas, que encabezaron la columna principal, insistieron en la necesidad de una reforma judicial con perspectiva de género real. "No alcanza con los comunicados oficiales después de cada muerte; necesitamos jueces que comprendan el riesgo que corre una mujer cuando pide auxilio y que actúen en consecuencia antes de que sea tarde", remarcaron durante la movilización.

La jornada también sirvió para visibilizar la precarización de las fuerzas de seguridad en la atención de las denuncias de violencia doméstica. Muchas de las asistentes denunciaron haber recibido respuestas negligentes o revictimizantes en las comisarías, lo que refuerza la desconfianza hacia los mecanismos actuales de protección.

La defensa de los derechos conquistados como eje de resistencia

El ambiente en la Plaza de los Dos Congresos fue de una firme determinación. A diferencia de otras movilizaciones centradas únicamente en el luto, esta jornada tuvo una fuerte carga reivindicativa. La presencia de jóvenes activistas, que se sumaron masivamente a la convocatoria, marcó una continuidad generacional en un movimiento que se niega a retroceder en conquistas sociales que consideran innegociables.

"Estamos acá para decir que no vamos a ceder ni un milímetro de lo que logramos. Los derechos no son un regalo del Estado, son conquistas de años de lucha y no vamos a permitir que el ajuste los borre de un plumazo", sentenció una de las referentes del movimiento durante su alocución.

La consigna de la defensa de la autonomía de las mujeres frente a los retrocesos institucionales fue el hilo conductor que mantuvo a la multitud firme bajo la lluvia durante varias horas. El reclamo apunta a una transversalidad del problema: el ajuste económico, el abandono estatal y la violencia machista se perciben como partes de un mismo fenómeno que busca disciplinar y restringir el avance de las mujeres y disidencias en el espacio público.

Un futuro incierto y la persistencia del reclamo

La jornada frente al Congreso cerró con el compromiso de mantener el estado de alerta y movilización. Los organizadores dejaron claro que, ante la falta de diálogo con las autoridades nacionales sobre el presupuesto y las políticas de género, la calle se ha convertido en el único espacio donde se puede garantizar la visibilidad de la problemática.

La pregunta que queda flotando es cómo impactará esta presión social en una agenda política que hoy prioriza el equilibrio fiscal por encima de la emergencia social. La magnitud de la movilización demuestra que, mientras la cifra de femicidios no disminuya y la asistencia estatal siga siendo recortada, el conflicto entre el movimiento feminista y las políticas gubernamentales tenderá a profundizarse.

Con un saldo de asistencia contundente, la movilización de este jueves no solo funcionó como un recordatorio de las vidas truncadas, sino como un mensaje directo al poder político: el reclamo por una vida libre de violencia sigue siendo una de las demandas más urgentes y movilizadoras de la sociedad argentina actual.

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