
La referente rosarina, conocida por sus convocatorias multitudinarias bajo la figura de sanadora, inició gestiones de acercamiento con el partido UNO. Una foto junto a referentes provinciales y municipales del espacio cristiano abre interrogantes sobre una eventual candidatura de cara al próximo ciclo electoral.
Leda Bergonzi, la mujer que logró trascender las fronteras de Rosario y de Argentina con sus encuentros de oración e imposición de manos, protagonizó un movimiento que sacudió el tablero político local. A través de una fotografía compartida en redes sociales, Bergonzi se mostró junto al diputado provincial Walter Ghione y el concejal Pablo Gavira, dos de los principales referentes del partido UNO, la fuerza política de extracción evangélica que integra el frente oficialista Unidos para Cambiar Santa Fe.
La imagen, lejos de ser un encuentro casual, fue difundida con celeridad por los propios dirigentes políticos. El posteo de Ghione fue elocuente al respecto: "Gracias, Leda, por tu compromiso espiritual y por el interés en conocer de cerca todo el trabajo político y social que realizamos desde el Partido UNO. El camino es Unidos". Este gesto, que ocurre con mucha antelación a los tiempos electorales habituales, comenzó a disparar especulaciones sobre un posible salto de la sanadora a la arena política en los comicios de 2027.
El trasfondo del encuentro y las aspiraciones de UNO
Consultado sobre la reunión, el concejal Pablo Gavira no evitó las preguntas y, en declaraciones radiales a LT8, blanqueó la sintonía que existe entre el espacio político y Bergonzi. "La vi muy interesada en lo que hemos hecho en UNO", reconoció el edil, quien además admitió que desde la fuerza política buscan capitalizar el peso territorial y simbólico que ostenta la mujer.
"No somos inocentes, la política a todos nos gusta. Desde el partido UNO le hablamos de lo que hago en el Concejo, los proyectos y cómo trabajamos", admitió Gavira. Si bien desde el entorno de Bergonzi no se han dado confirmaciones oficiales ni se ha definido una estructura de candidatura, el acercamiento es visto como un movimiento estratégico de doble vía: Bergonzi busca respaldo institucional para su trabajo social y espiritual, mientras que el partido evangélico intenta sumar a una figura con una capacidad de convocatoria popular poco común en los tiempos actuales.
Sobre la posibilidad concreta de que Bergonzi encabece una lista en el futuro cercano, el dirigente evitó dar certezas pero dejó la puerta abierta: "Se siente identificada con el partido UNO, con lo que hacemos. No digo que la intentamos seducir para que venga al partido, pero nos unen cuestiones políticas en las que somos afines". En los pasillos políticos de Rosario ya se especula con que una candidatura al Concejo Municipal podría ser el escalón inicial para la rosarina.
Una trayectoria marcada por la ruptura con la Iglesia Católica
El posible ingreso de Bergonzi a la política tiene como contexto una historia reciente de distanciamiento con la jerarquía de la Iglesia Católica. La "sanadora" rosarina supo tener un vínculo estrecho con la estructura eclesiástica, la cual le brindó espacios físicos para sus multitudinarias celebraciones. Sin embargo, ese apoyo se desvaneció con el correr de los meses.
El Arzobispado de Rosario decidió retirar el acompañamiento a sus actividades tras considerar que ciertas prácticas, como la imposición de manos o la promoción de milagros, se alejaban de los lineamientos institucionales de la Iglesia. Esta situación, lejos de frenar su popularidad, consolidó su figura como una referente autónoma, una laica que no utiliza túnicas ni velos, y que mantiene un público fiel que la sigue en diversos puntos del país.
Sobre esta compleja relación, la propia Bergonzi ha trazado paralelos polémicos en el pasado, comparando su situación con la del reconocido padre Ignacio. "Con el padre Ignacio no pasa nada, y lo digo porque lo quiero y hasta me casó en su momento. No hay tanta polémica porque es hombre, en cambio una mujer trae problemas en la Iglesia", sentenció en su momento. Este antecedente de rebeldía frente a las estructuras tradicionales parece haber funcionado como un catalizador para que, ahora, encuentre en el sector político evangélico un terreno más receptivo para su mensaje y su modalidad de gestión social.
El valor del capital político en tiempos de crisis
La irrupción de una figura con las características de Leda Bergonzi en el escenario electoral no es un dato menor en un momento donde la política tradicional enfrenta una crisis de representación. Su capacidad de atraer a miles de personas sin un aparato de marketing convencional ni una estructura partidaria detrás, se vuelve un activo sumamente atractivo para cualquier fuerza política que busque renovar sus votos o expandir su base electoral.
El Partido UNO, al invitarla a interiorizarse en sus proyectos, busca potenciar su influencia dentro de la coalición Unidos para Cambiar Santa Fe. Para la formación evangélica, la incorporación o el apoyo de Bergonzi podría significar un salto cualitativo en términos de popularidad, mientras que para la sanadora, el paraguas de un partido consolidado le daría un marco legal y operativo a su labor cotidiana, la cual, por el momento, se sostiene en la fe de sus seguidores y en una organización autogestionada.
La pregunta que queda flotando es si esta incursión será un fenómeno pasajero o si, efectivamente, Leda Bergonzi está preparándose para cambiar el santuario por la campaña electoral, un terreno donde las reglas, a diferencia de la fe, suelen ser mucho más terrenales y exigentes. Por ahora, el paso dado junto a Ghione y Gavira parece ser la primera señal de una transición que, de concretarse, reconfigurará el escenario de las próximas elecciones en Santa Fe.

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