La discusión sobre la normativa que rige la actividad de los repartidores y cadetes en Rosario se recalentó en las últimas horas, dejando en evidencia una profunda división entre el gremio del sector, un grupo de repartidores de aplicaciones y las empresas del rubro, en el marco de la revisión de una ordenanza que data del año 2006.
El conflicto, que se debate actualmente en la comisión de Producción y Empleo del Palacio Vasallo, expuso posturas irreconciliables frente a la propuesta impulsada por el bloque Peronista. Mientras que el Sindicato de Cadetes de Rosario busca actualizar las reglas del juego para integrar a los trabajadores de las plataformas digitales bajo un marco legal más riguroso, parte de la base trabajadora y las propias empresas resisten los cambios, argumentando que se pretende forzar una estructura que no se condice con la dinámica actual del servicio.
El rol del Estado y el debate por la registración laboral
El punto central de la discordia reside en cómo clasificar y controlar una actividad que ha crecido exponencialmente en la última década, superando la previsión legal de la normativa vigente. En 2006, las aplicaciones de delivery no existían y la actividad era gestionada principalmente bajo la órbita de Tránsito. Hoy, el gremio liderado por Nicolás Martínez reclama que la actividad sea reconocida como empleo pleno y pase a ser supervisada por la Secretaría de Producción y Empleo.
"Queremos que se regule la actividad y que las reglas sean claras. Hay muchos repartidores de aplicaciones que ven con buenos ojos el proyecto", sostuvo Martínez en declaraciones recientes. El sindicalista enfatizó que la propuesta busca otorgar un marco regulatorio que proteja al trabajador, garantizando, entre otros puntos, el acceso a una obra social y condiciones de trabajo dignas.
No obstante, desde el sector se denunció que existe una intención deliberada por parte de los representantes de las empresas de "embarrar la cancha" para evitar el avance de la norma. "Hubo una voz de parte de un grupo de repartidores que planteó que siga todo como está. Nuestra posición es seguir peleando para que se reconozca nuestra actividad como trabajadores, puesto que tampoco vamos a esquivar la discusión", sentenció el titular del gremio.
Mitos y realidades de la propuesta normativa
Ante la escalada de críticas y las versiones que circularon sobre una presunta sindicalización obligatoria y una rigurosa regulación horaria, desde el gremio salieron a desmentir tales puntos. Según aclaró Martínez, el proyecto presentado por el bloque Peronista —integrado por Pablo Basso, Mariano Romero y Majo Poncino— se enfoca exclusivamente en la registración laboral y la creación de un registro municipal único, independientemente de la plataforma o modalidad de trabajo.
La intención es terminar con la precariedad que, según denuncian, afecta a una gran parte de los cadetes, quienes se enfrentan a jornadas laborales extenuantes, en algunos casos de hasta 15 horas, sin cobertura social ni garantías mínimas. El gremio sostiene que el proyecto no busca imponer horarios ni forzar adhesiones, sino establecer condiciones de formalidad laboral que hoy son inexistentes en el ecosistema de las aplicaciones.
El conflicto por el espacio público en el centro
Paralelamente a la disputa legislativa, la realidad en las calles rosarinas sigue presentando desafíos logísticos. En la zona del Shopping del Siglo, un área de alta demanda para el delivery, la falta de infraestructura adecuada generó tensiones con los consorcios de edificios linderos debido a la ocupación de veredas y calzadas por parte de motos y bicicletas.
Esta situación derivó en cortes de calles y protestas por parte de un grupo de repartidores, quienes exigieron soluciones concretas ante la falta de lugares para estacionar sus vehículos mientras esperan los pedidos. Como respuesta, la comisión de Obras Públicas comenzó a evaluar un expediente que propone habilitar un espacio de uso público sobre calle Córdoba, entre Presidente Roca y España, destinado exclusivamente a los trabajadores de aplicaciones.
El episodio refleja la urgencia de una planificación urbana que contemple la nueva realidad laboral. "Tuvimos que hacer un corte para que nos reciban desde la Municipalidad y acordar un espacio para nosotros. Ahora, el lugar se va a medir y pintar", comentó uno de los trabajadores del sector. Este tipo de conflictos cotidianos pone de relieve que, más allá de la batalla política en el Concejo, existe una necesidad imperiosa de integrar la logística de las aplicaciones a la trama urbana de manera ordenada, evitando que el trabajo diario se convierta en una fuente constante de conflicto con los vecinos y los comercios.


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