
El emblemático Barco Ciudad de Rosario no estará amarrado en el Monumento a la Bandera para este 20 de junio, debido a que el proceso de restauración integral y modernización tecnológica de la nave demandará más tiempo del previsto originalmente por sus propietarios.
La expectativa de ver nuevamente al buque navegando las aguas del río Paraná durante el próximo Día de la Bandera quedó oficialmente descartada. Los responsables de la empresa Hayra SRL, actuales concesionarios de la embarcación, confirmaron que los trabajos de puesta a punto, que se llevan a cabo en el astillero Fluvimar, ubicado en la zona de la Bajada Mangrullo sobre el arroyo Saladillo, atraviesan una etapa crítica que impide cumplir con el cronograma inicial.
La decisión de postergar el debut, que ahora se proyecta para el segundo semestre del año, responde a una postura técnica innegociable por parte de la firma operadora. En una declaración que buscó subrayar la importancia de las tareas, los encargados del proyecto señalaron bajo un tono coloquial que "la seguridad no se negocia", dando cuenta de que el proyecto busca garantizar estándares de navegación que no admiten atajos.
Una puesta a punto integral para la seguridad náutica
El ingreso del Ciudad de Rosario al astillero ocurrió hace dos meses, con el objetivo de realizar una intervención estructural profunda que permita al buque recuperar su operatividad plena. Según explicaron los responsables del proyecto, la embarcación requiere una actualización tecnológica de avanzada y una serie de reformas de seguridad en su casco que son fundamentales para la habilitación definitiva.
Entre las tareas principales que se están ejecutando, se destaca la remoción de los pisos de madera originales. Este paso es esencial para la habilitación del doble fondo del barco, una medida de seguridad necesaria ante posibles incidentes en la navegación fluvial. A su vez, se está realizando un recambio completo del sistema de mando y control del timón, el cual será reemplazado por un mecanismo hidráulico moderno, brindando una mayor precisión y confiabilidad en las maniobras portuarias y de navegación.
Otro de los pilares de esta remodelación es la incorporación de tecnología de punta. Según trascendió, el puente de mando está siendo equipado con sistemas de geolocalización de última generación, además de otras herramientas digitales necesarias para la navegación segura en un contexto de tráfico fluvial creciente frente a las costas rosarinas. Estos elementos no solo cumplen con las normativas actuales, sino que preparan a la nave para una operación intensiva durante los próximos años.
El desafío de la reconversión energética
Un aspecto central de esta nueva etapa del Ciudad de Rosario es su modernización energética. La empresa Hayra SRL ha definido que el buque será propulsado por motores que utilizarán biodiésel, una apuesta que busca alinear la embarcación con las nuevas normativas ambientales y promover un transporte fluvial más sostenible.
Este recambio de motores es uno de los puntos que mayor tiempo demanda dentro del astillero, debido a la complejidad que implica la adaptación de una estructura clásica a sistemas de combustión modernos. La intención de los dueños es transformar al navío no solo en una postal nostálgica de la ciudad, sino en una embarcación eficiente, capaz de realizar recorridos constantes sin representar una carga contaminante para el ecosistema del río.
Impacto en el turismo y la identidad rosarina
La ausencia del Ciudad de Rosario para una fecha tan significativa como el 20 de junio implica un ajuste en la agenda de eventos previstos a orillas del Monumento a la Bandera. La embarcación es, históricamente, un símbolo del paisaje urbano rosarino y su vuelta es aguardada tanto por la ciudadanía como por el sector turístico local, que ve en su reactivación una oportunidad para fortalecer los paseos náuticos desde la zona de La Fluvial.
A pesar de la postergación, la empresa prefiere priorizar la solvencia técnica sobre el apremio del calendario. No existe, por el momento, una fecha exacta para su retorno al agua, aunque el horizonte temporal se ha movido definitivamente hacia el segundo cuatrimestre del año. Mientras tanto, la ciudad deberá esperar para ver al histórico buque surcando el Paraná, ahora con una tecnología de seguridad renovada y motores adaptados a los estándares energéticos del 2026.

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