Estudiantes de La Plata se impuso con autoridad ante Rosario Central por 3 a 0 en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba, asegurando su clasificación a los octavos de final de la Copa Argentina en una jornada marcada por la contundencia ofensiva del conjunto platense.
El encuentro, correspondiente a los dieciseisavos de final, se resolvió con una diferencia notable en la ejecución de las oportunidades de gol. Desde el inicio, el equipo dirigido tácticamente logró imponer condiciones, apoyado en una estructura que supo aprovechar los espacios y neutralizar los intentos de reacción del elenco rosarino, que nunca encontró el ritmo necesario para revertir el marcador adverso.
Un inicio determinante para el desarrollo del juego
El marcador se abrió de forma prematura a los 4 minutos de la etapa inicial mediante una definición de Guido Carrillo, quien aprovechó una desatención defensiva para poner en ventaja al Pincha. Este gol tempranero condicionó el planteo de Rosario Central, que se vio obligado a adelantar sus líneas en busca de la igualdad, facilitando el despliegue del juego vertical de su rival.
Antes de finalizar el primer tiempo, a los 25 minutos, Tiago Palacios amplió la diferencia mediante un tiro desde el punto penal. La efectividad de Estudiantes en esta primera mitad fue clave, ya que alcanzó el descanso con una ventaja de 2-0 que le permitió gestionar el desarrollo del complemento con mayor tranquilidad y solidez táctica.
La consolidación y el cierre definitivo del resultado
En la segunda parte, Rosario Central intentó modificar la dinámica del encuentro mediante diversas variantes tácticas, pero careció de profundidad frente a un rival que se mantuvo ordenado y peligroso en el contraataque. La balanza se inclinó definitivamente a favor de los platenses a los 41 minutos del segundo tiempo, cuando Mikel Amondarain marcó el tercer tanto, sellando una victoria que no dejó dudas sobre el campo de juego.
El encuentro se vio aún más cuesta arriba para el equipo rosarino tras la expulsión de Franco Ibarra a los 35 minutos de la segunda mitad, lo que redujo sus posibilidades de descontar y permitió a Estudiantes cerrar el partido con control absoluto. Las estadísticas finales reflejaron una superioridad del vencedor, que registró 19 remates al arco contra 8 de su oponente, consolidando así un pase de fase legítimo y convincente.
El desarrollo del partido dejó en evidencia la importancia de la jerarquía individual y colectiva en instancias de eliminación directa, donde la precisión frente al arco resultó ser el factor decisivo para que Estudiantes de La Plata continúe en carrera en la presente edición del torneo nacional.


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