
Diputados aprobó la Ley Hojarasca y el oficialismo avanza con la reforma del digesto legal
La Cámara de Diputados de la Nación otorgó media sanción al proyecto de ley que deroga más de 70 normativas consideradas obsoletas. La iniciativa, promovida por el Poder Ejecutivo, cosechó 138 votos afirmativos y pasa ahora al Senado para su tratamiento definitivo.
En una extensa jornada parlamentaria, el oficialismo en la Cámara de Diputados consiguió un respaldo clave al aprobar la denominada Ley Hojarasca. Con 138 votos a favor, 96 en contra y nueve abstenciones, el proyecto impulsado por el Poder Ejecutivo superó la primera barrera legislativa. El texto gira ahora hacia la Cámara de Senadores, donde la administración central confía en replicar el escenario para obtener la sanción definitiva antes del cierre del período ordinario.
La iniciativa legislativa tiene como propósito central la depuración del digesto jurídico argentino mediante la eliminación de un conjunto de leyes dictadas en distintas épocas históricas que perdieron vigencia o aplicabilidad práctica. El debate técnico y político en el recinto reflejó las visiones contrapuestas respecto a la simplificación normativa y al impacto real que estas modificaciones tendrán en la estructura administrativa del Estado.
Los alcances del proyecto impulsado por Desregulación
El diseño técnico de la reforma estuvo a cargo del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado. Desde la cartera que conduce el ministro Federico Sturzenegger se argumentó que el sostenimiento de normativas en desuso genera confusión burocrática y sobrecostos regulatorios tanto para el sector público como para la actividad privada.
La propuesta legislativa abarca la supresión de regulaciones que datan de diversas administraciones previas, incluyendo decretos-leyes de gobiernos de facto y normativas comerciales que quedaron desfasadas ante el avance tecnológico y los nuevos marcos de contratación digital. La estrategia oficial apunta a consolidar un marco normativo moderno, ágil y de fácil consulta para los ciudadanos.
Durante la presentación del proyecto en los plenarios de comisión, los defensores de la reforma señalaron que mantener leyes que no se aplican debilita la seguridad jurídica del país. En contraposición, los bloques de la oposición que optaron por el rechazo advirtieron sobre el riesgo de generar vacíos legales en áreas sensibles si no se evalúan con precisión los efectos colaterales de cada derogación propuesta.
El debate en el recinto y las alianzas legislativas
Para alcanzar el número necesario en la votación, el bloque oficialista debió consolidar acuerdos con sectores de la oposición dialoguista, repitiendo el esquema de mayorías que permitió la aprobación de otras reformas estructurales a principios de año. El resultado de 138 votos positivos demuestra la vigencia de este bloque transversal para garantizar la gobernabilidad en la Cámara baja.
El arco opositor duro, compuesto principalmente por las bancadas del peronismo y los partidos de izquierda, concentró sus críticas en las formas y el apuro del tratamiento. Los legisladores críticos sostuvieron que la Ley Hojarasca desvía la atención de los problemas económicos urgentes, como la evolución de las tarifas y los indicadores sociales, para enfocarse en un ordenamiento técnico que consideran secundario en la actual coyuntura.
El oficialismo justificó la urgencia señalando que la reforma del Estado requiere de bases jurídicas limpias y previsibles. Según los miembros informantes del proyecto, la depuración del digesto es una condición necesaria para avanzar hacia una reactivación económica sostenida, libre de trabas administrativas heredadas de décadas anteriores.
Próximos pasos en el Senado y el escenario político
Con la media sanción obtenida en Diputados, el foco de la atención política se traslada a la Cámara alta. En el Senado, las fuerzas se presentan más equilibradas, lo que obligará a los representantes del Gobierno a intensificar las negociaciones con los gobernadores provinciales, cuyos senadores resultan determinantes para inclinar la balanza.
El Poder Ejecutivo confía en que el texto no sufrirá modificaciones de fondo en el Senado, lo que evitaría el retorno del proyecto a la cámara de origen. De cumplirse los plazos previstos por el oficialismo, la Ley Hojarasca podría convertirse en ley antes del receso invernal, sumando una herramienta más al programa de reforma del Estado que implementa la gestión nacional.
La evolución de este debate parlamentario coincide con un escenario de tensiones internas y reordenamientos en las principales fuerzas de la oposición, que buscan consolidar una estrategia unificada frente a las iniciativas de desregulación económica que continúan ingresando al Palacio Legislativo.

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