La Municipalidad de Rosario reactivó sus reclamos ante el Gobierno nacional por demoras en el giro de fondos de la tarjeta SUBE, que generan un déficit mensual superior a los 1.600 millones de pesos.
La administración de Pablo Javkin advirtió sobre la crítica situación financiera que atraviesa el sistema de colectivos urbanos. Según detallaron las autoridades locales, los retrasos en la transferencia de los denominados "atributos sociales" —descuentos para jubilados, beneficiarios de planes y otros grupos vulnerables— están asfixiando las cuentas del servicio público en un contexto de fuertes aumentos en los costos operativos.
El secretario de Gobierno municipal, Sebastián Chale, confirmó que tras las gestiones realizadas se logró destrabar el pago correspondiente al mes de enero. Sin embargo, denunció que la brecha de pago se estiró a tres meses, un plazo que complica la sostenibilidad del sistema frente a la inflación y el incremento del gasoil.
"El sistema se encuentra operando con normalidad en lo que respecta a la liquidación, pero la demora se estiró", señalaron desde el Palacio de los Leones. El cálculo oficial estima que el bache financiero que debe cubrir el municipio oscila entre los 1.600 y 1.700 millones de pesos mensuales para garantizar que las unidades sigan circulando sin afectar las frecuencias.
El conflicto escaló luego de que el Gobierno nacional eliminara el Fondo Compensador del Interior, dejando a la tarjeta SUBE como el único canal de asistencia directa de la Nación hacia los usuarios de Rosario. Esta dependencia vuelve crítico cualquier retraso en el flujo de fondos, especialmente tras el reciente aumento del combustible derivado de la coyuntura internacional.
"En Rosario están garantizadas las frecuencias, pero estamos alertas a la situación y en contacto con autoridades provinciales", afirmó Chale. El funcionario remarcó que el municipio ha tenido que redoblar esfuerzos para evitar que la falta de pago impacte directamente en el bolsillo de los pasajeros o en la calidad del servicio.
"Había una demora mayor que la habitual para obtener los únicos aportes nacionales que tiene el sistema de colectivos urbanos de Rosario".
"No existe retraso en el envío de fondos correspondientes a los atributos sociales", respondieron desde el Gobierno nacional tras las primeras advertencias locales.
Históricamente, el Estado nacional abonaba estos fondos a mes vencido. No obstante, desde el inicio del verano, el cronograma de pagos comenzó a dilatarse. Esta situación se suma a la eliminación de los subsidios directos a las empresas de transporte del interior del país, lo que obligó a ciudades como Rosario y Córdoba a elevar las tarifas y aumentar los aportes de las arcas municipales para sostener la red de transporte.


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