
La ambición de Kicillof y el fantasma de las gobernaciones fallidas
En el tablero político de la provincia de Buenos Aires, el gobernador Axel Kicillof ha comenzado a trazar una hoja de ruta con un objetivo inédito en la historia democrática reciente: saltar directamente desde el sillón de Dardo Rocha hacia la Quinta de Olivos. Este movimiento, denominado en los pasillos de La Plata como "el gran salto en garrocha", busca romper una racha histórica de fracasos para los mandatarios bonaerenses que intentaron la presidencia.
Los antecedentes no favorecen la empresa de Kicillof. Nombres de peso como Antonio Cafiero, Carlos Ruckauf y Daniel Scioli compartieron la misma ambición y terminaron frustrados en sus intentos. El único caso de éxito, aunque bajo circunstancias excepcionales, fue el de Eduardo Duhalde, quien accedió a la presidencia en 2002 pero a través de una Asamblea Legislativa en medio del colapso social y político del 2001. Hoy, Kicillof planea una construcción de poder que le permita aterrizar en el gobierno nacional de manera orgánica y electoral.
La puja por las "mini gobernaciones" y el factor Massa
Mientras el gobernador proyecta su futuro nacional, se desata una competencia feroz por su sucesión en el territorio bonaerense. Un nutrido pelotón de intendentes, conocidos como "mini gobernadores", ya se posiciona para la carrera provincial. Entre los nombres que circulan con mayor fuerza aparecen referentes de distintos espacios internos, desde Mayra Mendoza (Quilmes) y Federico Otermín (Lomas de Zamora), impulsados por La Cámpora, hasta figuras como Mariel Fernández (Moreno), Gabriel Katopodis y Federico Achával (Pilar).
Sin embargo, el nombre de Sergio Massa emerge como la figura que podría reordenar todo el escenario. Desde sectores cercanos al "axelismo" y con el respaldo estratégico de dirigentes como Emilio Monzó, se impulsa la candidatura del exministro de Economía para la gobernación bonaerense. La premisa es simple: Massa es quien mejor conoce la estructura capilar de la provincia y su postulación cerraría el paso a cualquier competidor interno o externo. El "Profesional", fiel a su estilo de manejo de tiempos, mantiene el suspenso y estira las definiciones, dejando al peronismo en una incertidumbre que solo se resolverá al filo de los cierres de listas.
El futuro de las PASO y la estrategia oficialista de Milei
En la vereda opuesta, el Poder Ejecutivo nacional encabezado por Javier Milei enfrenta sus propios dilemas estructurales. La gestión libertaria, descrita como un "gabinete de consultores", muestra signos de fatiga y se debate entre la necesidad de reformas electorales y la realidad de los números en el Congreso.
El Gobierno insiste en la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) bajo el argumento del ajuste económico. No obstante, en la práctica política, las primarias suelen ser una herramienta beneficiosa para los oficialismos, ya que permiten canalizar recursos estatales para fragmentar a las oposiciones. La resistencia legislativa pone en duda la viabilidad de este cambio, obligando al oficialismo a considerar alternativas de adelantamiento electoral o acuerdos de cúpula para llegar con aire a la meta de su mandato.
Alianzas y alternativas: el factor del interior
Ante la polarización, el peronismo comienza a evaluar una "Alternativa Tres" que involucre figuras con gestión probada en el interior del país, emulando los fenómenos que en su momento representaron Carlos Menem desde La Rioja o Néstor Kirchner desde Santa Cruz. En este esquema, el senador y exgobernador sanjuanino Sergio Uñac aparece como una carta de previsibilidad y orden que el peronismo busca contraponer al estilo disruptivo de Milei.
Uñac, quien comparte generación con el actual presidente pero exhibe un perfil marcadamente diferente, es visto como un candidato capaz de conquistar el electorado suburbano de la provincia de Buenos Aires. Otros nombres, como el santiagueño Gerardo Zamora, también permanecen en el radar de una coalición que necesita desesperadamente una oferta electoral competitiva y estructurada para enfrentar el desafío de 2027.
La crisis interna en la Ciudad y el desgaste del "Maxiquiosco"
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el panorama para Jorge Macri es complejo. Aunque el actual Jefe de Gobierno busca su reelección y se siente momentáneamente fortalecido por el desgaste de figuras del entorno presidencial —como el vocero Manuel Adorni, cuya imagen se vio afectada por escándalos recientes—, la relación con su primo Mauricio Macri sigue siendo de una tensión latente.
"El Primo" mantiene su derecho lícito a intentar un nuevo mandato, pero el entorno libertario, liderado por Karina Milei, no cede en su intención de disputar el territorio porteño. El deterioro de la gestión económica nacional y las contradicciones internas en la vara ética impuesta por el oficialismo han comenzado a erosionar la mística del "Fenómeno Milei", abriendo una ventana de oportunidad tanto para el PRO tradicional como para un peronismo que, aunque fragmentado, ya empieza a oler el aroma de las urnas.

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