
La emblemática esquina de San Martín y Santa Fe retomará su actividad tras meses de cierre para funcionar como centro de servicios a clientes del Banco Entre Ríos.
Luego de un periodo de incertidumbre y persianas bajas que generó preocupación en el microcentro rosarino, la histórica casa central del Banco Santa Fe vuelve a la vida operativa. El imponente edificio, considerado una joya del patrimonio arquitectónico local, reabrirá sus puertas tras haber permanecido sin atención al público desde finales del año pasado, aunque bajo una modalidad diferente a la tradicional.
La reactivación del inmueble se produce tras un proceso de vaciamiento que tuvo lugar entre diciembre y enero, seguido por intensas tareas de remodelación y pintura que despertaron diversas especulaciones. Sin embargo, la confirmación oficial del nuevo destino de la sede llegó a través de la representación gremial, despejando las dudas sobre el uso que el Grupo Eskenazi —propietario de ambas entidades financieras— dará a estas instalaciones.
Un nuevo centro estratégico para jubilados del Bersa
La reapertura no implica un regreso a la atención generalista que históricamente caracterizó a esta esquina. El objetivo principal de la remodelación es centralizar la atención de los jubilados provenientes del Banco de Entre Ríos (Bersa). La intención de las autoridades bancarias es utilizar la infraestructura de la casa central para reubicar y gestionar la cartera de clientes de la entidad entrerriana dentro de la red del Banco Santa Fe.
Sergio Rivolta, delegado de La Bancaria Rosario, confirmó el hallazgo de las nuevas instalaciones durante una recorrida gremial. "Nos encontramos con que en el mismo lugar colocaron una gran cantidad de butacas y boxes con computadoras", señaló el referente sindical. Esta adecuación física confirma que el salón principal, conocido por su escala monumental, será transformado en un centro de atención masiva orientado a la clase pasiva.
Esta decisión operativa busca optimizar los recursos del holding financiero en la ciudad y ofrecer un espacio de mayor capacidad para un segmento que requiere atención presencial sostenida. Cabe destacar que, mientras la planta baja se prepara para este nuevo flujo de público, el subsuelo del edificio continúa albergando la sede Rosario del Tesoro Regional del Banco Central.
Patrimonio y valor arquitectónico de una esquina emblemática
El edificio de San Martín y Santa Fe es mucho más que una sucursal bancaria; es un símbolo de la pujanza económica de Rosario a mediados del siglo XX. Inaugurado formalmente en 1952, el proyecto fue el resultado de una iniciativa del entonces director Joaquín Lagos en 1943, aunque la construcción demandó casi una década de trabajo bajo la dirección del arquitecto Emilio Maisonave y la empresa constructora Taiana, Pasquale y Cía.
Su diseño destaca por un hall central de dimensiones catedralicias, con techos de gran altura que remiten a la escala de las grandes terminales ferroviarias europeas. Entre sus detalles de mayor valor se encuentran:
Vitraux artístico: En uno de sus laterales, una pieza de cristalería reproduce el mapa detallado de la provincia de Santa Fe.
Materiales nobles: Los muros están totalmente revestidos en mármol travertino nacional, mientras que los suelos lucen grandes losas de granito provenientes de San Luis.
Ubicación neurálgica: Se sitúa en el corazón del centro financiero de la ciudad, siendo históricamente el punto de referencia para el intercambio comercial.
Impacto en el microcentro y la logística bancaria
La reapertura de la sede central representa un alivio para el entorno comercial de la zona. El cierre de edificios de esta magnitud suele impactar negativamente en la circulación de peatones y en la actividad de los comercios linderos. Con la llegada de los clientes del Bersa, se espera que el flujo de personas en la intersección de San Martín y Santa Fe recupere los niveles habituales.
"El viernes cuando visitamos a los compañeros del tesoro, vimos el avance de las obras", detalló Rivolta, quien vinculó la inspección a las medidas de fuerza que vienen sosteniendo los empleados del Banco Central en el subsuelo. La convivencia de la banca nacional en el subsuelo con la banca provincial privada en la planta alta reafirma el rol institucional que el edificio mantiene para la región.
El proceso de adecuación interior ya ha sido completado en gran medida, y se espera que en las próximas semanas se anuncie la fecha definitiva de inicio de operaciones bajo este nuevo esquema de atención a jubilados, marcando una nueva etapa para el edificio que presidiera el gobernador Luis Cárcamo hace ya 74 años.

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