Crisis de confianza: caen las expectativas de actividad y empleo en la industria y el comercio

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Los últimos informes del Indec revelan un profundo pesimismo empresarial. El sector manufacturero registra su nivel más bajo de contratación en años, mientras que en los supermercados ningún empresario prevé sumar personal.

El panorama económico para el segundo trimestre de 2026 se presenta complejo, marcado por una retracción en las expectativas de los principales motores del mercado interno. Según los datos difundidos este lunes por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), tanto la industria manufacturera como el sector comercial muestran índices de confianza negativos, reflejando una preocupación creciente por la caída del consumo y la incertidumbre macroeconómica.

Los resultados de la Encuesta de Tendencia de Negocios arrojan cifras que encienden alarmas en el mercado laboral. En el sector industrial, el indicador de confianza se situó en un -18,3%, mientras que en el sector de supermercados y mayoristas alcanzó un -6,2%. Estos números no son aislados; responden a una mayoría de respuestas pesimistas sobre niveles de producción, ventas y, fundamentalmente, la evolución de los puestos de trabajo.

El sector industrial frente a un mínimo histórico de contratación

La industria manufacturera atraviesa una fase crítica. Uno de los datos más alarmantes que surge del relevamiento del Indec es que apenas el 3,7% de los industriales considera la posibilidad de contratar nuevos trabajadores en el corto plazo. Esta cifra representa el nivel más bajo desde octubre de 2025 y se da en un contexto de subutilización de la capacidad instalada, que en el primer bimestre del año se ubicó en torno al 54%, un valor que no se veía desde la crisis de 2002.

La falta de dinamismo responde directamente a la debilidad de la demanda interna, que para el 52,5% de los empresarios sigue siendo el principal factor limitante de la producción. Sin pedidos suficientes, la necesidad de expandir las plantillas se vuelve inexistente. A esto se suma que solo el 15,1% de los encuestados prevé incrementar su volumen de producción entre abril y junio, lo que marca una tendencia de estancamiento o retroceso productivo.

Además de la demanda insuficiente, han ganado terreno otras preocupaciones:

  • Competencia externa: El 11,5% de las empresas señala el impacto de los productos importados.

  • Insumos: La escasez de materias primas e insumos ha subido en la escala de prioridades negativas, pasando del 4,2% al 4,7%.

  • Inflación: El 38,2% de los industriales espera que los precios aumenten de acá a junio, la previsión más alta registrada desde que el Indec inició esta serie estadística en enero de 2025.

Estancamiento en el comercio y "empleo cero" en supermercados

El pesimismo no es exclusivo de las fábricas; se ha trasladado con fuerza a las góndolas. El sector de supermercados, autoservicios y mayoristas registra un Indicador de Confianza Empresarial (ICE) de -6,2% para el mes de marzo, volviendo a niveles críticos de mediados del año pasado. La percepción de la actualidad es mayoritariamente negativa: el 37,3% de los comerciantes califica la situación presente como "mala" y solo un 5,3% la considera "buena".

Sin embargo, el dato más contundente del informe se refiere a las expectativas laborales. Según el Indec, para el trimestre abril-junio de 2026, ningún empresario del sector supermercadista prevé incrementar su dotación de personal. El 76% planea mantener su plantilla actual, mientras que un 24% —casi uno de cada cuatro— estima que deberá reducirla.

Este "empleo cero" en términos de creación de puestos nuevos se correlaciona con la cautela en las compras a proveedores. El 74,7% de las empresas mantendrá sus niveles de pedidos sin cambios, mientras que el 24% planea reducirlos. Solo un ínfimo 1,3% proyecta aumentar sus compras, lo que anticipa un mercado interno con poco volumen y alta competencia por un bolsillo cada vez más restringido.

Contexto de incertidumbre y caída del salario

El deterioro de las expectativas empresariales no ocurre en el vacío. Se enmarca en un escenario donde el empleo formal ya acumula nueve meses consecutivos de caída. Según datos complementarios, el salario mínimo ha sufrido una reducción real del 39%, lo que explica por qué la "demanda insuficiente" es la respuesta recurrente en todas las encuestas de tendencia.

"La incertidumbre económica" escaló del 6,3% al 7,2% en la percepción de los industriales en solo un mes. Este clima afecta no solo las decisiones de contratación, sino también los planes de inversión a largo plazo. Aunque el superávit comercial récord de marzo brinda cierto alivio a las cuentas nacionales, ese impacto no se traduce aún en una mejora de la economía real ni en el humor de los comerciantes que dependen estrictamente del consumo masivo.

En conclusión, el informe del Indec proyecta un trimestre de cautela extrema. Con la demanda planchada y costos al alza, la prioridad de las empresas argentinas parece haber pasado de la expansión a la supervivencia de sus estructuras actuales, postergando cualquier reactivación del mercado de trabajo genuino para la segunda mitad del año.

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