El encarecimiento de la nafta en los primeros meses del año provocó un vuelco masivo de conductores rosarinos hacia el gas natural comprimido para reducir costos operativos.
La brecha de precios entre los combustibles líquidos y el gas reactivó un mercado que se encontraba estancado. En Rosario, los talleres de instalación reportan demoras por la alta demanda, mientras el parque automotor busca alternativas frente a la pérdida de poder adquisitivo y el incremento en los costos de logística y transporte.
Ahorro operativo y amortización del equipo
El principal motor de este fenómeno es la diferencia económica por kilómetro recorrido. Actualmente, el costo del GNC representa menos de la mitad que el de la nafta súper, lo que permite a los usuarios intensivos —como taxistas y repartidores— amortizar la inversión inicial del equipo en un plazo de entre seis y ocho meses.
La instalación de un equipo de quinta generación, el estándar para vehículos modernos, requiere un desembolso significativo que hoy oscila entre los 900.000 y 1.200.000 pesos. Pese al monto, la financiación con tarjetas de crédito y planes de cuotas se convirtió en la herramienta clave para que los particulares puedan acceder a la conversión.
Los cambios tecnológicos y la demanda en talleres
A diferencia de décadas pasadas, la tecnología actual de inyección secuencial minimiza la pérdida de potencia del motor. Este avance técnico eliminó los prejuicios sobre el daño a los vehículos nuevos, permitiendo que incluso camionetas de alta gama y utilitarios de última generación se sumen al sistema de gas.
"La consulta es constante y ya no se limita al profesional del volante. Hoy el vecino que usa el auto para ir a trabajar o llevar a los chicos al colegio no puede sostener el gasto mensual de nafta", señalan desde el sector de instaladores locales. En las estaciones de servicio, esta tendencia se refleja en filas más largas en los surtidores de gas, un paisaje que recuerda a las épocas de mayor auge del combustible alternativo.
Impacto en la economía del transporte local
El regreso del GNC no solo afecta al usuario particular, sino que funciona como un amortiguador ante la inflación en el sector servicios. Al reducir el costo de movilidad, se contiene parcialmente el traslado de los aumentos de combustible a los precios de fletes y mercaderías distribuidas dentro de la ciudad.
Las estadísticas del sector indican que:
Las conversiones crecieron un 40% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
El GNC mantiene una estabilidad de precios mayor a la de los combustibles líquidos, regulados por las petroleras y la cotización del crudo internacional.
Este escenario consolida al gas natural comprimido como el refugio económico ante la desregulación de precios en el sector energético nacional.


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