
Dos establecimientos educativos de la zona sur amanecieron con mensajes intimidatorios que forzaron la activación de protocolos de seguridad y el cese de actividades en el turno mañana.
La ciudad de Rosario registró este martes un nuevo episodio de violencia simbólica contra instituciones públicas. Dos escuelas ubicadas en la zona sur fueron blanco de amenazas mafiosas a través de banderas colgadas en sus ingresos. Los mensajes, según las primeras investigaciones, estarían vinculados a la interna que atraviesa la barra brava de Rosario Central. La situación obligó a las autoridades educativas a suspender las clases durante las primeras horas de la jornada para permitir el trabajo pericial de la Policía de Investigaciones (PDI).
El primer hallazgo se produjo alrededor de las 6:20 en el Jardín de Infantes Nº 1.285 “San Casimiro”, situado en la intersección de Margis y Avenida del Rosario. Minutos más tarde, una escena idéntica se reportó en la Escuela Primaria Nº 1.347 “Atahualpa Yupanqui”, en pasaje Suárez al 5000. En ambos sitios, trozos de tela con inscripciones de tono amenazante fueron detectados por el personal auxiliar que llegaba para iniciar la jornada laboral.
La interna de la barra brava traslada el conflicto a las aulas
A pesar del hermetismo oficial sobre el contenido exacto de los escritos, fuentes policiales confirmaron que los textos no estaban dirigidos a la comunidad educativa en particular, sino que forman parte de una disputa de poder externa. La principal hipótesis apunta a un recrudecimiento de los enfrentamientos dentro de la hinchada de Rosario Central, utilizando las fachadas de los colegios como "pizarras" para enviar advertencias entre facciones rivales.
Esta metodología de exposición pública busca generar una repercusión mediática y social inmediata, utilizando la vulnerabilidad de los edificios escolares para amplificar el mensaje. En el caso de la escuela Atahualpa Yupanqui, la bandera fue colocada sobre el acceso principal, impidiendo el ingreso de los alumnos hasta que las fuerzas de seguridad completaron el levantamiento de pruebas.
Nilda Cárdenas, directora de la institución, expresó el malestar que atraviesa el cuerpo docente: "No era un mensaje contra la institución, pero es algo que viene ocurriendo en todas las escuelas de la localidad. Automáticamente activamos el protocolo correspondiente. El mensaje era de tipo mafioso; nosotros como escuela no tenemos nada que ver".
Protocolos de seguridad y el impacto en la comunidad educativa
La aparición de estas amenazas activó de inmediato el protocolo del Ministerio de Educación de Santa Fe para situaciones de violencia extrema. Aunque las clases fueron suspendidas durante el turno mañana en la escuela de pasaje Suárez, las autoridades decidieron mantener operativo el servicio de comedor escolar para garantizar la alimentación de más de cien niños que dependen de esa asistencia diaria.
El impacto psicológico en la zona sur es profundo. La repetición de estos hechos ha generado un estado de alerta constante entre padres y docentes. "Los equipos de docentes y no docentes estamos muy angustiados por toda esta situación que atraviesan todas las escuelas", señaló Cárdenas, reflejando una realidad que ya no parece excepcional en el Gran Rosario.
"El mensaje que dejaron lo entenderán quienes estén en eso"
Antecedentes y contexto de la violencia en Rosario
El incidente de este martes no es un hecho aislado. En los últimos años, las escuelas de Rosario han pasado de ser territorios sagrados a convertirse en puntos estratégicos para las bandas criminales que buscan marcar territorio. El uso de balaceras y mensajes mafiosos contra establecimientos educativos ha forzado a la provincia a implementar medidas de patrullaje preventivo, aunque la recurrencia de estos episodios demuestra la persistencia del conflicto.
Solo en el último ciclo lectivo, se registraron múltiples denuncias por amenazas telefónicas y ataques incendiarios contra portones escolares. En este contexto, la justicia local investiga la conexión de estos últimos "trapos" con otros hechos de sangre ocurridos recientemente en la periferia de la ciudad, vinculados al control del narcotráfico y las finanzas de las barras de los clubes locales.
Tras el peritaje de la PDI y el retiro de los elementos intimidatorios, el Ministerio de Educación confirmó que el dictado de clases se retomará de forma normal en el turno tarde en ambos establecimientos. Sin embargo, la presencia policial se mantendrá reforzada en los horarios de ingreso y egreso para intentar devolver una sensación de seguridad a una comunidad escolar que, una vez más, se vio envuelta en un conflicto ajeno.

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