En el marco de la inauguración de la Argentina Week 2026 en Nueva York, el presidente Javier Milei relanzó su ofensiva contra los principales referentes industriales del país. Ante un auditorio colmado de fondos de inversión y directivos financieros, el mandatario calificó a Paolo Rocca (Techint) y Javier Madanes Quintanilla (Fate/Aluar) como "empresarios prebendarios", acusándolos de haber construido su poder bajo el amparo de protecciones estatales y acuerdos espurios con gestiones anteriores.
Críticas a la "casta empresarial" y el fin del proteccionismo
Durante su discurso en la sede del JP Morgan, Milei no ahorró calificativos para describir la relación histórica entre el Estado y los grandes grupos económicos. Según el Jefe de Estado, la protección industrial que benefició a sectores como el acero y el neumático fue un "robo" a los ciudadanos. “Rocca y Madanes, en connivencia con políticos ladrones, atacaron a los argentinos durante muchos años. Pero se terminó la Argentina corrupta”, sentenció el mandatario bajo la mirada de ejecutivos de Wall Street.
El Presidente argumentó que el sistema de barreras comerciales permitía a estas empresas vender productos a precios muy superiores a los internacionales, citando el caso de los tubos de acero y las cubiertas. Para Milei, defender la industria nacional bajo estas condiciones es equivalente a sostener un esquema de corrupción. “Los que dicen defender la industria nacional son unos chorros”, disparó, reafirmando que su gestión no cederá ante las presiones para limitar la competencia externa.
El cierre de Fate y la advertencia sobre la reconversión
Uno de los puntos más tensos del discurso fue la mención directa al conflicto en la planta de neumáticos Fate, que recientemente desvinculó a más de 900 trabajadores. Milei acusó a Madanes Quintanilla de intentar extorsionar al Gobierno con estos despidos para evitar la quita de aranceles a la importación de neumáticos chinos. “Si no le manteníamos la barrera, nos iba a tirar 920 trabajadores a la calle un día antes de tratar la reforma laboral... y nos los tiró”, denunció el Presidente.
Lejos de mostrar preocupación por el cierre de líneas de producción, el mandatario fue tajante sobre el futuro de las empresas que no logren competir. “Es cierto que ese sector va a ir a pérdida, si no se reconvierte, y desaparece”, admitió. Según su visión económica, los recursos y empleos que se pierdan en sectores protegidos serán eventualmente absorbidos por industrias más eficientes y competitivas, lo que generaría un bienestar genuino a largo plazo.
Seducción a inversores y el "riesgo kuka"
Pese a la dureza de sus palabras contra el empresariado local, Milei buscó llevar tranquilidad a los inversores extranjeros, asegurando que su gobierno no es "anti-empresa", sino "anti-privilegios". Acompañado por el ministro de Economía, Luis Caputo, destacó la disciplina fiscal y la baja del riesgo país como pilares de su gestión. Sin embargo, advirtió que el “riesgo kuka” —en referencia a un posible retorno del populismo— sigue siendo un factor de desconfianza que su administración busca erradicar definitivamente.
El evento, que contó con la presencia de figuras como Jamie Dimon (CEO de JP Morgan), sirvió para que Milei ratificara que su objetivo es convertir a Argentina en "el país más libre del mundo". Para el Presidente, la batalla contra los "prebendarios" es una parte esencial de la reforma moral que, según sostiene, precede a la recuperación económica definitiva.


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