La inflación para los trabajadores registrados alcanzó el 2,7% en febrero, lo que marca una tendencia de resistencia a la baja en el costo de vida. Con este registro, el primer bimestre del año cerró con una suba acumulada del 5,5%, según los datos relevados por el Instituto de Estadística de los Trabajadores (IET) de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) y el Centro para Concertación y el Desarrollo (CCD).
A pesar de que la cifra de febrero representa una leve disminución frente al 2,8% registrado en enero, el escenario económico sigue siendo complejo para el bolsillo de los asalariados. El informe destaca que el IPC general también se mantuvo en niveles similares, con una medición del 2,9% para el segundo mes del año, confirmando que la dinámica de precios no cede ante los intentos de estabilización.
Los rubros que más golpearon el bolsillo
El incremento de precios en febrero estuvo traccionado principalmente por los servicios y artículos de primera necesidad. Entre los sectores que mostraron mayores subas se encuentran la vivienda y los servicios básicos, impulsados por los ajustes en las tarifas de energía y alquileres. Asimismo, el rubro de educación comenzó a mostrar los primeros movimientos estacionales de cara al inicio del ciclo lectivo.
"La persistencia de la inflación en niveles cercanos al 3% mensual condiciona la capacidad de recuperación del salario real en el corto plazo", señala el informe técnico. Los analistas advierten que, si bien se observa una meseta, el piso inflacionario continúa siendo elevado para un contexto de paritarias que buscan empatar la carrera contra los precios.
Un acumulado que presiona a la economía real
Con el 5,5% acumulado en solo dos meses, las proyecciones para el resto del año se mantienen bajo revisión constante. La estabilidad relativa en el precio de algunos alimentos no fue suficiente para compensar las alzas en otros sectores clave de la canasta de consumo de los trabajadores.
Este panorama de inflación "resistente" genera preocupación en los sectores productivos y sindicatos, ya que el poder adquisitivo del sector formal continúa bajo tensión. La mirada del mercado ahora se posa sobre marzo, un mes tradicionalmente inflacionario debido a la fuerte incidencia de la canasta escolar y el cambio de temporada, factores que podrían poner a prueba la tendencia de leve desaceleración vista en febrero.



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