Rosario volvió a teñirse de violeta este lunes 9 de marzo en una movilización masiva que marcó el cierre de las actividades por el Día Internacional de la Mujer. Aunque la fecha conmemorativa fue el domingo, las organizaciones feministas y sociales decidieron trasladar la marcha principal para garantizar una mayor convocatoria y visibilizar los reclamos que atraviesan la realidad local: la urgencia de políticas públicas eficientes y el pedido de justicia ante la violencia machista.
Una movilización que unificó el reclamo local
La columna de manifestantes partió desde la Plaza San Martín pasadas las 16 horas, recorriendo las calles del centro rosarino hasta confluir en el Parque a la Bandera. Bajo la consigna central "necesitamos más Estado para que no nos maten ni nos violen", las voces se alzaron contra el ajuste en áreas de género y la precarización de los dispositivos de asistencia. La lectura del documento conjunto frente al Monumento Nacional a la Bandera fue el punto culminante de una jornada cargada de contenido político y social.
Durante la lectura, las referentes de la Asamblea de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans de Rosario hicieron hincapié en la falta de recursos y la necesidad de sostener las redes de contención territorial. "No hay libertad si no tenemos garantizada la vida y la autonomía económica", rezaba uno de los puntos más aplaudidos del manifiesto, en clara alusión al contexto económico actual y su impacto directo en las mujeres y disidencias de los barrios más vulnerables.
Un fin de semana de agenda completa en la ciudad
La marcha de este lunes no fue un hecho aislado, sino el broche de oro de una agenda que comenzó el viernes y se extendió durante todo el domingo 8. El municipio y diversas organizaciones civiles coordinaron ferias de emprendedoras, muestras artísticas y operativos de salud en distintos puntos de la ciudad. El objetivo fue descentralizar la fecha y permitir que el mensaje del 8M llegara a todos los distritos, fomentando la participación ciudadana en debates sobre el cupo laboral y la brecha salarial.
En los días previos, se realizaron talleres de formación y conversatorios donde se analizó el impacto de la crisis en los cuidados domésticos. Las actividades buscaron no solo la protesta, sino también el reconocimiento de las redes comunitarias que sostienen la vida cotidiana en los barrios. La masividad registrada durante el fin de semana anticipó lo que finalmente fue una de las marchas más importantes de los últimos años en la ciudad.
Seguridad y justicia: los ejes del documento final
El epicentro del reclamo rosarino estuvo marcado por la situación de seguridad que atraviesa la región. El pedido de mayor presencia estatal no se limitó a lo administrativo, sino que exigió una reforma judicial con perspectiva de género y mayor protección para las víctimas de trata y femicidios. "La violencia no se termina con discursos, se termina con presupuestos reales y voluntad política", sentenciaron desde el escenario principal frente a miles de personas que acompañaron con banderas y cantos.
La jornada finalizó de manera pacífica, con un festival artístico que cerró una tarde de lucha y reivindicación. Rosario volvió a demostrar que el movimiento de mujeres local mantiene una capacidad de movilización intacta, logrando instalar en la agenda pública la necesidad de respuestas urgentes ante las problemáticas estructurales que persisten en la sociedad.


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