El Ministerio de Economía de la Nación rechazó formalmente un pedido de acceso a la información pública para conocer el destino y la custodia de las reservas de oro del Banco Central que fueron trasladadas al exterior en los últimos meses.
La decisión oficial se fundamentó en que revelar datos precisos sobre la ubicación, los costos de transporte y las actas de directorio relacionadas con el metal precioso podría poner en riesgo la seguridad de los activos y la estabilidad del sistema financiero argentino.
Argumentos de seguridad y confidencialidad
Desde la cartera económica explicaron que la difusión de estos detalles operativos facilitaría eventuales acciones de sabotaje o ataques durante el transporte, además de comprometer las estrategias de inversión y las operaciones futuras del Banco Central (BCRA).
El Gobierno se amparó en las excepciones previstas en la Ley 27.275 de Acceso a la Información Pública, la cual permite restringir datos cuando su divulgación pueda ocasionar un "daño a la estabilidad financiera o monetaria del país" o afectar la seguridad nacional.
Según el dictamen técnico, cualquier información que detalle el paradero exacto de los lingotes o los términos de su custodia internacional es considerada de carácter reservado para proteger el patrimonio estatal frente a posibles embargos o riesgos logísticos.
El origen del reclamo por las reservas
La solicitud de informes había sido impulsada por el diputado nacional y titular del gremio La Bancaria, Sergio Palazzo, quien buscaba conocer las actas del directorio del BCRA y los detalles técnicos de los envíos realizados a través de la transportadora Lumil.
Palazzo solicitó precisiones sobre las cantidades enviadas, la aerolínea utilizada y el destino final de las reservas, bajo la premisa de que "la sociedad tiene derecho a saber qué se está haciendo con el patrimonio público y bajo qué condiciones".
Ante la negativa oficial, el legislador y referente sindical adelantó que podría recurrir a instancias judiciales para obtener los datos, argumentando que la falta de transparencia genera incertidumbre sobre el manejo de los activos estratégicos de la Argentina.
Contexto y objetivos del traslado
Semanas atrás, el ministro de Economía, Luis Caputo, había confirmado públicamente el movimiento del oro hacia el exterior. El funcionario aseguró que la maniobra busca obtener una rentabilidad financiera sobre un activo que, de otro modo, permanecería estático en las bóvedas locales.
"Es una movida muy positiva del Banco Central porque hoy tenés oro que es como si tuvieras un inmueble adentro, que no podés usar para nada. Si lo tenés afuera, podés obtener un retorno", explicó Caputo en declaraciones recientes.
A pesar de esta explicación, el hermetismo sobre el costo de los seguros contratados para el traslado y la ubicación definitiva de los lingotes —que se presume están en el Banco de Inglaterra— continúa siendo un eje de conflicto entre el Ejecutivo y la oposición.


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