El fútbol en Rosario, lejos de ser un motor económico para los comercios de cercanía, se ha convertido en un obstáculo para la supervivencia financiera. Según datos de la Cámara de Kiosqueros de la ciudad, las ventas en los locales cercanos a los estadios de Rosario Central y Newell's Old Boys se desploman hasta un 80% cada vez que hay partido. La combinación de prohibiciones legales, operativos de seguridad y el temor a incidentes alejó al cliente familiar, dejando los mostradores prácticamente vacíos.
El fin de la "previa" familiar y el impacto de la prohibición
Para los comerciantes de las zonas de Arroyito y el Parque de la Independencia, los días de partido pasaron de ser una oportunidad a una jornada de pérdidas. Marcos Di Filippo, referente del sector, fue contundente sobre el cambio de hábito en los consumidores. "La familia que se acercaba al estadio y le compraba al hijo un alfajor, unas Pipas o una gaseosa, hoy no lo está haciendo", aseguró en declaraciones recientes, destacando que el consumo recreativo desapareció ante un clima de tensión constante.
A la falta de público familiar se le suma la estricta veda de alcohol. Las normativas vigentes prohíben la venta de bebidas alcohólicas en un radio determinado alrededor del Gigante de Arroyito (delimitado por calles como Gorriti y Av. Alberdi) y del Coloso del Parque (entre Av. Pellegrini, 27 de Febrero y Francia). Sin embargo, los kiosqueros denuncian una paradoja: mientras ellos cumplen la ley, los incidentes persisten. "La mayoría de las personas en los incidentes seguramente estaban alcoholizadas y ese alcohol no se vendió en ningún kiosco de la zona", observaron desde el sector.
Inseguridad y costos fijos: una crisis que no da tregua
El fenómeno se da en un contexto ya delicado para las pymes rosarinas, que registraron una caída general de ventas del 5,2% en el último mes. Para un kiosco, un día de partido implica mantener la estructura abierta con costos de energía que hoy promedian los $400.000 mensuales, pero con un ingreso marginal. La violencia reciente tras el último clásico rosarino —con piedrazos en avenida Pellegrini y enfrentamientos— solo profundiza el temor de los vecinos a transitar las zonas comerciales en esos horarios.
Además del fútbol, los comerciantes expresaron su preocupación por otros eventos masivos, como los shows musicales programados en los estadios. Advierten que, si no se revisan los operativos de control y se fomenta un entorno seguro, el comercio minorista seguirá siendo el principal perjudicado. "Existe un problema y, como sociedad, debemos empezar a pensar en él", coinciden los referentes, quienes exigen medidas que protejan el derecho a trabajar sin quedar rehenes de la logística deportiva.


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