Empleo en jaque. Desde el inicio de la actual gestión se perdieron más de 300 mil puestos de trabajo registrados, advierten desde IPA.
El sector industrial argentino atraviesa un escenario de profunda incertidumbre ante la aceleración de la caída en la actividad productiva. Los principales referentes del entramado fabril advierten que el actual plan económico está impactando de manera directa en la sostenibilidad de las pequeñas y medianas empresas de todo el país.
La combinación de una demanda interna deprimida y el incremento sostenido de los costos operativos generó un clima de preocupación que ya se traduce en medidas concretas. En diversas plantas, los empresarios comenzaron a implementar suspensiones de personal y reducciones de turnos para evitar el cierre definitivo de sus instalaciones.
El impacto de la recesión en el consumo
La fuerte caída del poder adquisitivo de la población impactó directamente en las ventas, afectando especialmente a rubros sensibles como el textil, el metalmecánico y el de la construcción. Según los últimos relevamientos sectoriales, la utilización de la capacidad instalada en las fábricas se encuentra en niveles históricamente bajos.
“La situación es crítica porque no vemos señales de una reactivación del mercado interno en el corto plazo”, sostienen desde las cámaras empresarias. La falta de un horizonte claro obliga a las compañías a ajustar sus niveles de stock y a reevaluar sus planes de inversión para lo que resta del año.
Tarifas y competitividad en la mira
Otro de los frentes que genera alarma es el fuerte aumento en las tarifas de los servicios públicos, principalmente energía eléctrica y gas. Para las industrias electrointensivas, estos costos se volvieron un factor determinante que erosiona cualquier margen de ganancia y resta competitividad frente a los productos importados.
Los industriales plantean que la apertura comercial debe ser gradual y estar acompañada de una baja en la presión impositiva. El temor principal radica en que el ingreso de productos del exterior, en un contexto de costos locales elevados, termine por desmantelar eslabones clave de la cadena de valor nacional.
Reclamos y expectativas para el segundo semestre
Desde las entidades que agrupan a las PyMEs insisten en la necesidad de implementar políticas que fomenten el crédito productivo y alivien la carga fiscal. Si bien coinciden en la importancia de alcanzar el equilibrio fiscal, remarcan que el costo no debe ser la desindustrialización del país.
El panorama para la segunda mitad del año sigue siendo reservado y depende de la evolución de la inflación y el consumo. Los empresarios esperan señales concretas que permitan sostener los puestos de trabajo y evitar que la recesión actual se convierta en una crisis estructural para la producción argentina.


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