Maira G. se entregó la semana pasada en la Policía de Investigaciones. Ayer fue imputada como partícipe en la organización de un autoatentado.
La investigación por el "autoatentado" contra la vivienda de Norma Acosta sumó un nuevo capítulo clave en los Tribunales de Rosario. Una mujer de 33 años fue imputada como cómplice de la maniobra que, según la Fiscalía, buscó simular un ataque sicario para desacreditar a la fuerza policial tras un escándalo de corrupción interna.
El montaje detrás de los disparos
La audiencia contra Mayra Daiana G. se centró en su rol dentro de la logística del hecho ocurrido el 7 de mayo de 2025. Aquella mañana, la casa de Acosta en Pasaje Larguía al 3400 fue blanco de cinco disparos, un evento que la propia dueña de casa denunció en redes sociales como una represalia de "policías corruptos".
Sin embargo, el fiscal Pablo Socca sostuvo que el ataque fue coordinado desde el entorno de Acosta. "El objetivo fue instalar públicamente la sospecha de una venganza cometida por la Policía de la provincia", señaló el acusador durante la audiencia, remarcando que la balacera ocurrió apenas 48 horas después de que se desarticulara una red de fraude con combustibles en la fuerza.
Vínculos con el mundo criminal
Mayra G., quien se entregó días atrás ante la Unidad de Asuntos Internos, no es una figura ajena al radar judicial. La imputada mantiene una relación sentimental con Emiliano “Jija” Avejera, un sicario condenado de la banda Los Monos. Según la tesis fiscal, ella habría prestado colaboración necesaria para que el plan se ejecutara sin fisuras.
La Justicia considera que Acosta utilizó su exposición mediática para victimizarse y desviar el foco de otras investigaciones. Para la Fiscalía, la puesta en escena incluyó la contratación de tiradores —entre ellos un menor de edad— a quienes se les habría pagado cifras que oscilaban entre los 100 y 200 mil pesos para gatillar contra la fachada.
Una estrategia de impunidad
El trasfondo del caso revela una trama de manipulación informativa. Al simular el atentado, Acosta pretendía posicionarse como una "perseguida política" y así ganar terreno en sus denuncias contra altos mandos policiales. "Acosta hizo provecho de la exposición de lo ocurrido para tomar una postura ante los medios como una víctima", indicaron fuentes judiciales.
Actualmente, Norma Acosta y otros implicados, como Juan José "Jota Jota" Gómez, permanecen bajo prisión preventiva. Con esta nueva imputación por intimidación pública y falsedad ideológica, la causa se encamina hacia una etapa de definiciones sobre la responsabilidad de quienes convirtieron un conflicto judicial en una ficción peligrosa para la seguridad pública.


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