El Gobierno proyecta una inflación menor al 2% para junio y consolidaría la baja de precios

0
Portada

El equipo económico estima que el Índice de Precios al Consumidor se ubicará por debajo de esa marca por primera vez en diez meses, en sintonía con las proyecciones de los analistas privados.

El Ministerio de Economía consolida su expectativa de mostrar una desaceleración en el ritmo de aumento de los precios regulados y estacionales. Las proyecciones oficiales apuntan a que el indicador general del sexto mes del año quiebre el piso del dos por ciento mensual, un registro estadístico que la administración central busca capitalizar como un logro de su esquema de anclaje fiscal y monetario.

La confirmación de este sendero descendente marcaría un punto de inflexión en la dinámica de la inflación minorista reciente. De confirmarse la tendencia anticipada por el Palacio de Hacienda, el país registraría el dato mensual más bajo desde agosto de 2025, interrumpiendo un ciclo de volatilidad que había encendido las alertas en los despachos oficiales durante el último trimestre.

La desaceleración proyectada responde principalmente al comportamiento de los alimentos y bebidas, que mostraron un ordenamiento en los canales de distribución mayorista, sumado a la postergación temporal en la actualización de determinados cuadros tarifarios de servicios públicos esenciales que el Ejecutivo decidió dosificar para evitar un impacto directo en los sectores de ingresos medios.

Las estimaciones del sector privado convalidan el optimismo oficial

Las principales firmas de consultoría económica que operan en la City porteña coinciden con el diagnóstico de las autoridades nacionales y anticipan un escenario de estabilidad para los próximos meses. Las mediciones de alta frecuencia correspondientes a las cuatro semanas de junio ubican la variación del nivel general de precios en un rango técnico que oscila entre el 1,8% y el 1,9%, convalidando los objetivos del programa macroeconómico.

Los relevamientos sectoriales indican que la denominada inflación núcleo, que excluye los componentes estacionales y los servicios regulados por el Estado, se mantuvo en niveles históricamente bajos dentro de la actual gestión. Este comportamiento refleja la persistencia de una marcada prudencia en el consumo masivo y los efectos colaterales de la absorción de liquidez que el Banco Central implementó en el mercado financiero.

El consenso de los especialistas sugiere que la estabilidad del tipo de cambio oficial actuó nuevamente como el principal vector de contención para los bienes transables. La previsibilidad en las microdevaluaciones diarias permitió que los formadores de precios de las cadenas industriales redujeran los márgenes de cobertura que solían aplicar ante la incertidumbre cambiaria.

El comportamiento de los alimentos y el impacto del consumo masivo

El rubro de alimentos y bebidas, el de mayor ponderación dentro de la canasta básica que mide el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), evidenció un freno significativo en sus componentes principales. Los informes de los analistas privados destacan que los productos de almacén y los lácteos mostraron variaciones cercanas a cero en la segunda y tercera semana del mes, compensando las subas puntuales en carnes y verduras.

Esta dinámica de los precios de los bienes de primera necesidad está estrechamente ligada a las condiciones vigentes en el mercado interno. La contracción del poder adquisitivo y los niveles de actividad comercial forzaron a los grandes supermercados a sostener programas de promociones y bonificaciones para evitar una acumulación excesiva de stocks en los depósitos.

La estabilidad alcanzada en este segmento resulta prioritaria para el Gobierno, ya que impacta de manera directa en la valorización de la Canasta Básica Alimentaria, la línea técnica que determina los niveles de indigencia en los principales conglomerados urbanos del país. Un IPC inferior al dos por ciento permitiría morigerar el impacto social de la recesión generalizada.

Los antecedentes de la medición y los desafíos para el segundo semestre

Para encontrar un registro similar en los casilleros del organismo oficial de estadística es necesario remontarse a agosto de 2025, período en el cual confluyeron una tregua temporal en las tarifas de energía y una estabilidad transitoria en los mercados financieros paralelos. El quiebre de esa marca temporal representa un activo político que el Palacio de Hacienda busca presentar ante los organismos internacionales de crédito.

A pesar de los datos favorables que anticipa el cierre de junio, los economistas advierten sobre la sostenibilidad del proceso de desinflación durante la segunda mitad del año. La necesidad de recomponer las reservas internacionales de la autoridad monetaria y las eventuales presiones sobre la brecha cambiaria constituyen los principales factores de riesgo que señalan los informes privados.

La agenda económica inmediata contempla la reanudación de los ajustes programados en los servicios de transporte, gas y agua para los meses de invierno. Las empresas del sector energético ya han formalizado los pedidos de revisión tarifaria ante los entes reguladores, lo que obligará al equipo económico a calibrar con precisión el momento de su aplicación para evitar un rebote inflacionario en el trimestre venidero.




De acuerdo con información difundida por: C5N

Publicar un comentario

0Comentarios

📝 ¡Gracias por tu lectura!
Tu feedback no solo mejora el contenido, sino que también inspira a otros lectores.

📝 ¡Gracias por tu lectura!
Tu feedback no solo mejora el contenido, sino que también inspira a otros lectores.

Publicar un comentario (0)

Recent Posts

#buttons=(Accept !) #days=(20)

Our website uses cookies to enhance your experience. Learn More
Accept !