
El gobernador Alberto Weretilneck busca crear un corredor productivo alternativo en territorio provincial ante la parálisis de las obras nacionales y el deterioro de los accesos clave al yacimiento neuquino.
La apuesta por la Ruta 69 ante el freno de la obra pública nacional
El Gobierno de Río Negro intensificó las gestiones técnicas y el financiamiento de infraestructura propia para estructurar un corredor alternativo que permita esquivar las trazas nacionales en conflicto con la administración de Javier Milei.
La reactivación de este corredor provincial se presenta como la respuesta inmediata de Viedma ante la falta de mantenimiento estatal en los accesos compartidos con Neuquén. Weretilneck busca garantizar la seguridad vial en el circuito norte de la provincia, donde el tránsito logístico vinculado a la explotación hidrocarburífera creció de manera exponencial en los últimos dos años. Al no contar con respuestas efectivas para la finalización de los tramos paralizados en la región, la administración local decidió volcar recursos propios en las rutas provinciales que sirven de enlace directo a las áreas de perforación.
El laberinto técnico y legal por el traspaso de los corredores nacionales
En paralelo a los trabajos en las rutas internas, los equipos técnicos del Ministerio de Obras y Servicios Públicos, Vialidad Rionegrina y la Fiscalía de Estado avanzan en el diseño del plan integral para la transferencia formal de las rutas nacionales 22 y 151. Se trata de un paquete vial de más de 500 kilómetros que el Gobierno nacional planea delegar a la jurisdicción patagónica mediante un decreto de necesidad y urgencia. No obstante, las condiciones del traspaso tensan la relación política entre el mandatario provincial y los funcionarios nacionales de Obras Públicas.
"La Provincia no está en condiciones de invertir dinero en las rutas nacionales.
El impacto económico de las rutas del petróleo en la región
El mal estado de la infraestructura vial de la región norpatagónica condiciona el ritmo de extracción y distribución de los recursos energéticos hacia las terminales de exportación. Las estimaciones oficiales indican que cerca de 50.000 vehículos diarios transitan los puntos fronterizos entre Río Negro y Neuquén, compartiendo calzadas deterioradas que multiplican los índices de siniestralidad. Para financiar el sostenimiento de estas trazas en el mediano plazo, Weretilneck y su par neuquino, Rolando Figueroa, proyectan la implementación de un sistema de gestión mixta público-privada sustentado en el cobro de peajes específicos para el transporte pesado internacional e interprovincial.
La urgencia rionegrina responde también a factores macroeconómicos estructurales. La retención y el destino de los fondos recaudados a nivel nacional a través del Impuesto a los Combustibles Líquidos genera un persistente reclamo de los gobernadores patagónicos, quienes denuncian la falta de inversión federal en los distritos que generan la riqueza hidrocarburífera. Ante este escenario de asfixia presupuestaria y parálisis de la obra pública centralizada, el desarrollo de trazas alternativas locales emerge como la única opción viable para evitar el estrangulamiento logístico del principal polo energético de la Argentina.
De acuerdo con información difundida por: LETRA P

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