
La guerra en Medio Oriente Netanyahu acepta a regañadientes cesar los ataques sobre Irán “por el momento” y el régimen persa insiste en que volverá a atacar si Israel continúa golpeando Líbano. El presidente de EEUU, Donald Trump, en una imagen de marzo. Roberto Schmidt/Getty Images Víctor Honorato 9 de junio de 2026 06:25 h 0 El presidente de EE.
UU. tuvo que desarrollar horas extra en Washington en los últimos dos días para evitar que la temblorosa tregua que mantiene con Irán se vaya a pique. La respuesta iraní en forma de misiles balísticos sobre Israel a los constantes ataques del Ejército israelí en Líbano, que mataron el domingo a dos usuarios al sur de Beirut, desembocó en que Tel Aviv lanzase nuevos bombardeos sobre Irán.
Solo la intervención activa de Donald Trump, quien inició la guerra y ahora no sabe cómo detenerla, permitó que la escalada se descontrolase. Trump abandonó en vivo una entrevista con insultos a la periodista que le preguntó sobre sus acusaciones de fraude electoral “Tienen que parar de 'disparar' inmediatamente”, clamó el mandatario en su red, Truth, cuando en Washington aún no había amanecido, apelando tanto a iraníes como a israelíes. Ambos contendientes accedieron a lo largo de la mañana del lunes a cesar las hostilidades sin bajar un ápice la retórica guerrera.
El episodio muestra que la situación sigue siendo muy volátil y el inminente fin de la guerra que el Gobierno estadounidense viene anunciando desde hace semanas puede alejarse. Irán lanzó el domingo varias oleadas de misiles contra Israel como represalia por los ataques contra los suburbios de Beirut, capital del Líbano. Israel replicó con bombardeos sobre varios puntos del país persa, entre ellos Teherán, Isfahán y Tabriz.
El Ejército israelí afirmaba al tiempo que estaba preparado para al menos varios días de combates con Irán o para una campaña prolongada como la que dio inicio a la guerra, el 28 de febrero. La urgencia de Trump por lograr un acuerdo que devuelva la normalidad al mercado del petróleo, en máxima tensión por el cierre del estrecho de Ormuz, choca con su aliado israelí, frustrado porque la guerra que ansiaba no conseguió debilitar como esperaba a su gran enemigo regional. Trump dedicó buena parte de la semana pasada a enviar mensajes privados y públicos al primer ministro israelí advirtiéndole de no torpedear el eventual acuerdo con Irán.
“No tiene otra opción”, declaró al Financial Times. “Yo tomo las decisiones. Él (Netanyahu) no toma las decisiones”, insistió.
Pero Irán recalca ahora en las negociaciones que no cabe un acuerdo que excluya la situación de Líbano. Israel volvió a invadir el país vecino el mes pasado con el objetivo de combatir a la milicia chií de Hezbollah, aliada de Irán, y viene ordenando evacuar a la población civil de áreas del sur cada vez más extensas, ante una resistencia más fiera de lo calculado. Los bombardeos de los suburbios de Beirut el domingo terminaron por desencadenar la escalada, detenida in extremis al día siguiente.
Las dudas de Trump con Israel El experto en relaciones internacionales Trita Parsi, del Quincy Institute for Responsible Statecraft, un think tank estadounidense, señala en un análisis de la situación que, desde la perspectiva de Teherán, “un acuerdo con Washington tiene poco valor si EE. UU. no puede —o no quiere— frenar las acciones israelíes”.
“Un Israel sin restricciones solo aumentaría la probabilidad de un reciente conflicto y de continuos intentos por volver a involucrar a EE. UU. en la guerra”, advierte.
Al mismo tiempo, continúa Parsi, “Trump parece reacio a invertir el capital político necesario para controlar a Netanyahu —más allá de llamadas telefónicas airadas y declaraciones públicas contundentes— a menos que tenga la certeza de contar con un acuerdo con Irán [... ] Trump está dispuesto a contener a Israel para preservar un acuerdo, pero no para obtenerlo”. “Los comentaristas israelíes dejaron claro que Israel no podía permitir que Irán estableciera un reciente equilibrio regional en el que Teherán lograra extender su poder de disuasión sobre el Líbano.
Pero al desafiar a Trump, Israel no solo puso en tela de juicio el reciente equilibrio de Irán, sino que también socavó la credibilidad de Trump. Ahora la pelota está de reciente en el campo de Teherán y de Trump. Si el desafío de Israel no tiene consecuencias, reforzará la opinión en Irán de que Trump no puede o no quiere frenar a Israel”, señala el analista.
Netanyahu cede “por el momento” “Si desea preservar la posibilidad de un acuerdo diplomático con Irán, probablemente necesitará presionar a Israel para que detenga su campaña militar”, escribía, por su parte, el analista del Atlantic Council Danny Citrinowicz. “De lo contrario, Irán, que busca establecer una nueva ecuación de disuasión en la región, se sentirá obligado a responder a cada ataque israelí. Tal respuesta no vendría necesariamente solo de Irán, sino que también podría involucrar a sus socios y terminales regionales”, advertía.
Con este telón de fondo, el presidente estadounidense terminó forzando la mano al primer ministro israelí tras una nueva conversación telefónica. Netanyahu compareció por la tarde para explicar que la campaña contra Irán llegaba a su fin, “por el momento”. “Si vuelven a cometer un error y atacan de reciente, responderemos con dureza”, amenazó, tras insistir en que no podía aceptar que Irán “tratase de imponer una nueva ecuación”.
Irán había dado por completados horas antes sus “ataques de respuesta”. El presidente del Parlamento iraní y uno de los principales negociadores del país, Mohammad Bagher Ghalibaf, afirmó que mientras EE. UU.
e Israel “carezcan de la voluntad genuina de generar confianza”, la respuesta de Teherán sería la misma. También el lunes y en línea con lo que planteaba Citrinowicz, los rebeldes hutíes de Yemen anunciaron un bloqueo a Israel en el mar Rojo, en sincronía con sus aliados en Irán.
Publicado en base a información de : elDiarioAR.com

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