
El Partido Justicialista inició una fuerte autocrítica interna sobre la relación histórica con el sector agropecuario, impulsando propuestas alternativas frente al cronograma impositivo del Gobierno nacional.
El debate en torno a los derechos de exportación volvió a instalarse con fuerza en la agenda política argentina, pero esta vez el epicentro de la discusión se localiza en las filas del peronismo. Diversas vertientes del justicialismo comenzaron a confluir en la necesidad de revisar la estrategia histórica hacia el sector agroindustrial, reconociendo tensiones previas y ensayando propuestas que pretenden dejar atrás dos décadas de enfrentamiento directo con los productores rurales.
Esta reformulación interna cobró dinamismo luego de que la administración de Javier Milei oficializara un cronograma progresivo de reducción de alícuotas fiscales para granos como el trigo y la cebada, extendiendo las proyecciones de bajas graduales hasta el año 2028.
Autocrítica dirigencial y la búsqueda de un nuevo Programa Federal
Un sector relevante del peronismo no alineado con las conducciones tradicionales de La Cámpora ni de la gobernación bonaerense se congregó en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, bajo la consigna "El peronismo debate". El encuentro, liderado por la diputada nacional Victoria Tolosa Paz, el titular de la Auditoría General de la Nación, Juan Manuel Olmos, y el exdirector de la Aduana, Guillermo Michel, derivó en la publicación de un documento titulado "Programa Federal por la Competitividad Agropecuaria".
El núcleo del texto plantea la urgencia de reconfigurar la relación con las cadenas de valor agrarias, asumiendo de manera explícita que las políticas impositivas aplicadas en gestiones previas obturaron la relación con un actor clave de la economía local. Los dirigentes señalaron que la competitividad del agro no depende exclusivamente del valor del tipo de cambio, sino que involucra de manera directa la carga tributaria, los costos logísticos y el acceso a tecnologías de punta en insumos y semillas.
"Resulta imprescindible discutir la relación del peronismo con el sector agroindustrial y las economías regionales", remarcó Tolosa Paz durante su intervención ante cuadros técnicos de la Región Centro. La legisladora enfatizó la necesidad de construir una alternativa que respete los principios de equilibrio fiscal, pero manteniendo el eje puesto en la producción nacional frente al modelo financiero que promueve la Casa Rosada.
La puja entre el esquema segmentado y las posiciones intervencionistas
La discusión puertas adentro del peronismo no es uniforme y expone marcados matices sobre cómo instrumentar los cambios en los derechos de exportación. Por un lado, la línea técnica vinculada a los gobernadores y legisladores de provincias productivas propone avanzar hacia un esquema de retenciones segmentadas. Esta postura, respaldada también por el Ministerio de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires que conduce Javier Rodríguez, plantea que los productores de menor escala y las economías regionales deben abonar alícuotas sustancialmente menores para garantizar su sustentabilidad.
En la vereda opuesta, persisten sectores de perfil más ortodoxo e intervencionista, referenciados en exfuncionarios de comercio exterior como Guillermo Moreno, quienes postulan que un eventual regreso del peronismo al poder central en los próximos años requerirá una revisión al alza de los tributos a las exportaciones tradicionales de granos. Esta corriente fundamenta su posición en la necesidad de capturar la renta agraria para subsidiar los consumos internos y regular de forma estricta los contratos de arrendamiento rural, una herramienta que genera un rechazo automático en las entidades que integran la Mesa de Enlace.
Por su parte, Guillermo Michel advirtió que la discusión de fondo excede la mera ingeniería tributaria. "Lo que está en juego no es únicamente un programa económico, sino el modelo social que queremos para nuestro país", puntualizó el exfuncionario, cuestionando el impacto de la actual política económica sobre las capacidades industriales y la pérdida de empleo en el sector agroalimentario de las provincias.
El peso del agro en las divisas y el escenario fiscal hacia el futuro
El debate interno en el peronismo se produce en un momento donde la presión fiscal sobre el suelo agrícola sigue marcando registros elevados. De acuerdo con las últimas mediciones de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), el Estado concentra 61,9 pesos de cada 100 pesos que genera un productor de la región pampeana, una realidad que condiciona los márgenes financieros tras los incrementos registrados en los costos de los fertilizantes y combustibles.
El peronismo técnico entiende que la generación de divisas genuinas de la economía argentina depende en un 60% del complejo agropecuario y que el 80% de los despachos granarios se concentran en las terminales portuarias del Gran Rosario y el Paraná Inferior. La necesidad de financiar un proyecto político sustentable obliga a la dirigencia a buscar puntos de equilibrio para evitar que las retenciones actúen como un desincentivo definitivo a la inversión en tecnología y rotación de cultivos.
La viabilidad de una propuesta unificada del justicialismo para los comicios legislativos dependerá de la capacidad de síntesis entre estas visiones contrapuestas. Mientras las bases territoriales del interior presionan por un horizonte de eliminación gradual de la carga tributaria para reactivar las economías regionales, los equipos económicos de Buenos Aires evalúan el impacto que tendría la pérdida de estos recursos no coparticipables sobre el sostenimiento de las políticas de asistencia social y el entramado de los servicios públicos esenciales.
De acuerdo con información difundida por: LETRA P

📝 ¡Gracias por tu lectura!
Tu feedback no solo mejora el contenido, sino que también inspira a otros lectores.
📝 ¡Gracias por tu lectura!
Tu feedback no solo mejora el contenido, sino que también inspira a otros lectores.