El mapa del empleo formal: Tierra del Fuego y Santa Cruz encabezan la pérdida de puestos de trabajo

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El mercado laboral argentino experimenta una fuerte contracción territorial que afecta de manera dispar al interior productivo. Según los últimos datos de la Secretaría de Trabajo de la Nación y el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), 22 de las 24 jurisdicciones del país registran caídas en los puestos de trabajo formales. En este escenario de retroceso generalizado, las provincias de Santa Cruz y Tierra del Fuego se consolidan como los distritos más golpeados por la pérdida de puestos asalariados en el sector privado.

Los factores detrás del desplome en la Patagonia

La Patagonia, históricamente dinamizada por sectores industriales, extractivos y de servicios dependientes de regímenes especiales o de la inversión pública, muestra los índices de vulnerabilidad más severos. Los registros oficiales reflejan que Santa Cruz encabeza el orden de caída con una pérdida del 15,9% de sus empleos privados registrados.

Por su parte, Tierra del Fuego ocupa el segundo lugar del indicador con un descenso del 13,2% en el volumen de trabajadores formales dentro del sector privado. El impacto en la isla está estrechamente vinculado a la fuerte contracción de la actividad industrial manufacturera, un rubro que a nivel nacional acumula más de un año de retrocesos mensuales consecutivos y que golpea de manera directa el corazón del régimen de promoción fueguino.

A nivel sectorial, la paralización total de la obra pública nacional actuó como el principal acelerador de la desocupación en el sur del país. La construcción, que aportaba una porción significativa del empleo asalariado en las provincias patagónicas, lidera la destrucción de puestos a escala federal, con una baja que supera los 59.000 empleos directos. Este freno en la infraestructura impacta de manera secundaria en el comercio local y el consumo interno de los distritos afectados.

Radiografía de un retroceso federalizado

El fenómeno de la pérdida de puestos formales excede los límites patagónicos y se extiende por casi todo el mapa nacional. Detrás de Santa Cruz y Tierra del Fuego se ubican La Rioja, con una caída del 12,3%, y Formosa, que presenta un retroceso del 11,5%. El informe sociolaboral ratifica que el deterioro no discrimina regiones e impacta tanto en las provincias del norte como en los grandes centros urbanos del país.

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| Provincia         | Variación Empleo   |
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| Santa Cruz        | -15,9%             |
| Tierra del Fuego  | -13,2%             |
| La Rioja          | -12,3%             |
| Formosa           | -11,5%             |
| Catamarca         | -11,3%             |
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Incluso los distritos con mayor densidad poblacional y entramado productivo diversificado muestran números negativos. La provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires exhiben retracciones en sus nóminas salariales del sector privado, reflejando que la caída de la actividad del mercado interno neutraliza la capacidad de absorción de mano de obra en los sectores de servicios y comercio.

Las excepciones vinculadas a la energía

En el extremo opuesto del indicador laboral, solo dos provincias logran evadir la tendencia contractiva general y muestran saldos positivos en la generación de empleo registrado. Se trata de Neuquén y Río Negro, dos jurisdicciones impulsadas de manera directa por el desarrollo de la actividad hidrocarburífera y el despliegue de inversiones en el yacimiento Vaca Muerta.

Neuquén registra un incremento del 5,1% en su masa de trabajadores formales, apuntalado además por la creación de nuevas unidades productivas y empresas proveedoras del sector energético. Río Negro acompaña la tendencia con una suba más moderada del 2,3%. Sin embargo, los especialistas laborales advierten que la expansión de este enclave exportador y energético resulta insuficiente para compensar el volumen de puestos destruidos en los sectores de la industria manufacturera y la construcción del resto del territorio nacional.

El impacto en la estructura del mercado de trabajo

Los informes oficiales confirman un cambio estructural en la composición del empleo en la Argentina. Mientras el empleo asalariado privado formal totaliza una baja interanual en torno al 1,5% —lo que representa la pérdida neta de más de 96.000 trabajadores en un año—, las modalidades de contratación independientes y el monotributo muestran un crecimiento relativo.

El trabajo independiente experimentó un alza interanual del 2,7%, traccionado principalmente por el incremento de los monotributistas puros, que subieron un 3,3%. Este traspaso de trabajadores desde el régimen asalariado hacia el cuentapropismo pone de relieve una precarización del mercado laboral, donde las posiciones estables con aportes patronales y convenios colectivos son reemplazadas por regímenes de menor estabilidad y menores niveles de remuneración real.

La dinámica de los salarios dentro del sector privado formal tampoco logra acompañar la evolución de los precios de la economía. Los promedios salariales de los trabajadores que mantienen sus puestos se ubican por debajo de los registros de fines de 2023 en términos reales, lo que consolida un escenario donde tener un empleo registrado ya no garantiza la cobertura total de la canasta básica.


De acuerdo con información difundida por: LETRA P

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