El empleo registrado profundiza su caída y la informalidad laboral ya roza el 50%

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El último informe del INDEC confirmó la pérdida de puestos de trabajo en el circuito formal y una fuerte precarización en el mercado laboral argentino.

El panorama del mercado de trabajo en la Argentina volvió a exhibir señales de un marcado deterioro estructural. Según el último informe técnico sobre indicadores socioeconómicos publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el empleo asalariado registrado sufrió una nueva contracción en el último trimestre, al tiempo que la informalidad y el cuentapropismo de subsistencia se consolidaron como las principales vías de inserción laboral en los grandes aglomerados urbanos del país.

Los datos estadísticos oficiales determinan que la tasa de empleo no registrado o "en negro" alcanzó al 46,3% de los trabajadores asalariados totales del territorio nacional. Este indicador sitúa a la economía civil al límite de un escenario histórico donde casi uno de cada dos ocupados desarrolla sus actividades comerciales plenamente desprovisto de cobertura previsional, aportes jubilatorios, obra social y aguinaldo, profundizando la vulnerabilidad social de los sectores medios y bajos.

El freno de la actividad económica y la destrucción del puesto formal

La retracción del empleo en blanco responde de manera directa a la persistente recesión que afecta a las principales ramas de la actividad productiva privada. La parálisis de la obra pública civil financiada por el Estado nacional y la caída del consumo interno minorista operaron como los principales factores de expulsión de mano de obra, forzando a pequeñas, medianas y grandes corporaciones a ejecutar reestructuraciones y reducciones de plantillas.

El sector de la construcción y las industrias manufactureras de base metalúrgica registraron las tasas más elevadas de desvinculaciones laborales durante el período auditado por el organismo estadístico. Ante la acumulación de stocks sin salida comercial y el incremento sostenido de los costos fijos logísticos y tarifarios, las firmas optaron por suspender turnos de producción y congelar la apertura de nuevas vacantes operativas para sostener un esquema básico de sustentabilidad financiera.

La pérdida de puestos en el sector privado formal no logró ser compensada por el empleo público, un rubro que también experimentó un proceso de achicamiento y no renovación de contratos administrativos en el marco del programa de ordenamiento fiscal del Gobierno nacional. Este escenario derivó en un traspaso directo de trabajadores calificados hacia el circuito de la informalidad o el cuentapropismo precario mediante la figura del monotributo social.

Las asimetrías regionales y el impacto de la precarización en el consumo

El análisis desagregado del INDEC expone profundas disparidades geográficas en la distribución de la precariedad laboral. Mientras que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los partidos del primer cordón del Gran Buenos Aires los niveles de informalidad se mantuvieron estables por debajo del promedio general, las regiones del Norte Grande Argentino (NOA y NEA) y ciertos cordones industriales del interior del país registraron picos de empleo no registrado superiores al 52%.

"La falta de alternativas de inserción en el circuito formal obliga a las jefas y jefes de hogar a refugiarse en changas de baja productividad o el comercio ambulante para intentar complementar los ingresos mínimos de subsistencia familiar", señalaron analistas laborales al evaluar la dinámica de las bajas fiscales de las empresas. Esta masa laboral desprotegida carece de paritarias y sufre el impacto directo de la inflación sobre sus recursos diarios.

La caída del empleo de calidad impacta de forma inmediata en las variables de consumo masivo de las principales urbes del país. La falta de acceso al crédito bancario regular y la ausencia de un salario fijo garantizado restringen las decisiones de compra de bienes durables e indumentaria, limitando el gasto familiar a la adquisición de alimentos básicos de segundas y terceras marcas en los comercios de cercanía.

Consecuencias fiscales y la saturación del sistema de previsión social

El achicamiento de la base de trabajadores registrados genera un fuerte foco de preocupación en las cuentas públicas de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES). La ecuación técnica de sustentabilidad previsional del país se debilita ante la pérdida de aportantes genuinos en relación con la cantidad de beneficiarios pasivos, reduciendo los ingresos reales por contribuciones patronales directas al Tesoro nacional.

En paralelo, la pérdida de la cobertura de salud privada o de obras sociales sindicales por parte de quienes quedan desocupados o se vuelcan al sector informal genera una migración masiva de pacientes hacia el sistema de atención médica hospitalaria estatal. Las guardias médicas, dispensarios periféricos y centros de salud municipales comienzan a registrar niveles de saturación operativa debido a la demanda de familias trabajadoras que ya no pueden afrontar los costos de prepagas o medicamentos de forma particular.

Las proyecciones de las consultoras económicas privadas para los próximos meses sugieren que, ante la ausencia de incentivos fiscales específicos para la contratación de personal y la persistencia de altas tasas de interés comerciales, el mercado laboral continuará su tendencia hacia la fragmentación y la subocupación horaria, postergando la recuperación de los indicadores socioeconómicos generales.



De acuerdo con información difundida por: LETRA P

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