
El reciente pacto de cese de hostilidades sufrió su peor crisis tras una escalada que incluyó la muerte de soldados israelíes y más de 150 bombardeos de represalia en territorio libanés.
La frágil estabilidad lograda en Medio Oriente tambalea de forma crítica.
El epicentro de la nueva escalada militar se localizó en las inmediaciones de la ciudad de Nabatieh, en el sur del Líbano, y en la región estratégica del Valle de la Bekaa.
Ataque con drones y represalia a gran escala en el sur del Líbano
El quiebre definitivo del alto el fuego se produjo tras una ofensiva coordinada por Hezbolá que tomó por sorpresa a las posiciones avanzadas de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
La respuesta militar de Israel fue inmediata y de una contundencia demoledora.
El balance humano de las últimas 24 horas de combate refleja la gravedad del enfrentamiento. Las autoridades médicas y el Ministerio de Salud del Líbano confirmaron que los bombardeos israelíes provocaron la muerte de al menos 47 personas y dejaron un saldo de 97 heridos en las zonas afectadas, afectando tanto a combatientes de la milicia como a civiles.
Suspensión de la diplomacia en Suiza y advertencias internacionales
El rebrote de la violencia armada generó un impacto político inmediato en las cancillerías internacionales. La reunión de alto nivel que debían mantener este viernes las delegaciones diplomáticas de Washington y Teherán en la aldea suiza de Obbürgen, orientada a operativizar el acuerdo general para la región, fue suspendida de forma abrupta tras confirmarse la magnitud de los ataques en el frente libanés.
La crisis motivó la intervención directa de la Casa Blanca. El gobierno estadounidense mantuvo comunicaciones telefónicas de urgencia con las máximas autoridades de Tel Aviv para exigir una desescalada y el retorno estricto a las pautas de exclusión militar fijadas en los borradores de la tregua previa. La diplomacia norteamericana intenta contrarrestar la presión de los sectores de la ultraderecha israelí que exigen la continuidad de la ofensiva hasta lograr el desmantelamiento total de las estructuras chiítas.
"Con todo el respeto debido a nuestros aliados, Israel debe dejar en claro al mundo entero que la seguridad de nuestros ciudadanos no es objeto de negociación", declaró el primer ministro Benjamin Netanyahu a través de un comunicado oficial emitido por su oficina, marcando una clara distancia respecto de las presiones internacionales para detener el avance de sus tropas.
La disputa por la zona de exclusión y el balance de una guerra total
El trasfondo del conflicto radica en la delimitación de la denominada "zona de seguridad" unilateral que el ejército israelí estableció en el sur del Líbano, la cual abarca cientos de kilómetros cuadrados de territorio soberano de ese país.
La reactivación de la campaña de bombardeos agrava una crisis humanitaria que ya arrastra números alarmantes en la región.
Hezbolá emitió un comunicado oficial en las últimas horas en el que asegura mantener su compromiso formal con los términos del alto el fuego general, pero advirtió que sus combatientes en el terreno no tolerarán ningún intento del ejército enemigo por consolidar posiciones estables o expandir el territorio ocupado más allá de la línea de demarcación actual, manteniendo sus unidades de artillería pesada en estado de alerta máxima ante nuevos movimientos de tropas.
De acuerdo con información difundida por: France 24

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