
El ex diputado nacional Marcelo Casaretto tomó distancia de la cúpula del Partido Justicialista entrerriano al rechazar las recientes sanciones a dirigentes y reclamar una renovación profunda del espacio tras las derrotas electorales.
Las tensiones internas dentro del peronismo de Entre Ríos sumaron un nuevo capítulo de confrontación. El ex legislador nacional Marcelo Casaretto cuestionó con dureza la estrategia de la actual conducción partidaria, que recientemente avanzó con la expulsión de afiliados que compitieron por fuera de la estructura oficial en los últimos comicios. Para el dirigente, estas medidas disciplinarias alejan al partido de la sociedad y profundizan la crisis de representatividad que atraviesa el espacio a nivel provincial.
La postura de Casaretto expone una fractura expuesta en el principal partido de la oposición entrerriana. Tras perder la gobernación en 2023 a manos de Juntos por el Entre Ríos, el peronismo local debate su reorganización en medio de pases de factura entre el sector que responde al ex gobernador Gustavo Bordet y las líneas internas que exigen una apertura democrática inmediata para evitar una mayor sangría de dirigentes y votantes.
Las razones del rechazo a las sanciones internas
La conducción del PJ provincial argumentó que las expulsiones buscan ordenar la disciplina partidaria frente a aquellos que decidieron postularse mediante partidos vecinales o coaliciones opositoras. Sin embargo, Casaretto planteó que el camino para recuperar el gobierno no es el castigo administrativo, sino la discusión política horizontal.
"El peronismo siempre fue un movimiento amplio. Sancionar a los que se fueron a buscar votos por otro lado, sin entender primero por qué decidieron irse, es un error estratégico grave que achica nuestra base electoral", afirmó el ex diputado en declaraciones radiales. El dirigente sostuvo que el Tribunal de Disciplina no debería convertirse en una herramienta de persecución interna para proteger los intereses de la actual cúpula partidaria.
El debate se da en un contexto donde el peronismo perdió comunas históricas y legisladores clave debido a la falta de acuerdos internos previos al cierre de listas de las últimas elecciones. El cuestionamiento apunta directamente a la metodología de selección de candidatos, un proceso que la militancia de base tilda recurrentemente de "cerrado y verticalista".
El escenario político tras la derrota electoral
La pérdida del poder institucional en Entre Ríos conmovió las estructuras de un peronismo que gobernó la provincia durante dos décadas consecutivas. La transición hacia el rol de oposición dejó expuesta la falta de liderazgos nítidos y consolidó la atomización de los diferentes sectores en el territorio del litoral.
Para Casaretto, el análisis del resultado electoral sigue siendo una cuenta pendiente dentro de la estructura orgánica del PJ. El ex legislador remarcó que la falta de autocrítica impide construir una alternativa confiable frente a la gestión actual del gobernador Rogelio Frigerio. Desde su perspectiva, el peronismo entrerriano corre el riesgo de volverse una fuerza testimonial si insiste con las mismas caras y metodologías que provocaron el retroceso en las urnas.
La disputa por la conducción formal del partido es el telón de fondo de este cruce. Aunque los mandatos vigentes tienen continuidad institucional, la legitimidad política de las autoridades actuales está bajo constante cuestionamiento por parte de intendentes y legisladores que demandan mayor autonomía y participación en la toma de decisiones estratégicas de la provincia.
La propuesta de renovación hacia las elecciones legislativas
Con la mirada puesta en los próximos compromisos electorales de 2025 y 2027, los distintos sectores internos comenzaron a mover sus piezas en los departamentos de la provincia. Casaretto impulsa la necesidad de habilitar elecciones internas abiertas y competitivas que permitan dirimir las candidaturas mediante el voto de los afiliados y ciudadanos, eliminando las designaciones directas.
El ex diputado nacional insistió en que el PJ entrerriano debe concentrar sus energías en construir una agenda parlamentaria y territorial que atienda las problemáticas económicas de la región, como el impacto de las tarifas eléctricas y la situación del sector productivo, en lugar de desgastarse en discusiones burocráticas de comité.
"La sociedad nos puso en el rol de opositores y nos exige propuestas concretas, no internas eternas que solo le importan a los dirigentes", argumentó el referente peronista para marcar su distancia de la agenda que hoy prioriza el consejo provincial del partido.
La última renovación de autoridades del Partido Justicialista de Entre Ríos se dio en un marco de lista de unidad que hoy es cuestionada por los sectores que quedaron marginados de los cargos de decisión.
De acuerdo con información difundida por: LETRA P

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