
El jefe del bloque de diputados del PRO propuso modificar el sistema electoral para reducir costos fiscales, tras destacar la mejora institucional en la última presentación del informe de gestión nacional.
El escenario político actual comenzó a delinear una agenda de reformas estructurales que apuntan directamente al funcionamiento del sistema electoral argentino. Cristian Ritondo, presidente de la bancada del PRO en la Cámara de Diputados, manifestó su intención de avanzar en una transformación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Si bien el legislador reconoció la utilidad de la herramienta para dirimir internas partidarias, puso el foco en el alto impacto económico que representan para las arcas públicas y la necesidad de otorgar libertad al elector.
Para Ritondo, la clave reside en quitarle el carácter de obligatoriedad a la instancia previa a las elecciones generales. Esta postura no es aislada dentro del arco político de la centroderecha, pero adquiere un nuevo peso institucional dado el rol de aliado estratégico que el PRO desempeña frente al actual Ejecutivo. La propuesta busca encontrar un equilibrio entre la salud democrática de los partidos y la eficiencia del gasto público en un contexto de restricción presupuestaria.
El debate por el financiamiento y la utilidad electoral
El argumento principal del diputado radica en la contradicción de mantener un sistema que exige una movilización total del aparato estatal y de la ciudadanía para contiendas que, en muchos casos, ya están resueltas de antemano o que solo interesan a las estructuras partidarias. "Son costosas", advirtió Ritondo, subrayando que el despliegue logístico, el pago a autoridades de mesa y la impresión de boletas —mientras no se implemente la Boleta Única de Papel a nivel nacional de forma definitiva— representan un gasto que la sociedad cuestiona con creciente énfasis.
La propuesta de reforma que impulsa el bloque amarillo no pretende la eliminación total de las primarias, sino su conversión en un sistema voluntario. Esto permitiría que los partidos políticos sigan utilizando el mecanismo para resolver sus candidaturas con el respaldo de la justicia electoral, pero sin forzar a la totalidad del padrón a asistir a las urnas. Según el legislador, este cambio aliviaría la presión sobre el electorado y reduciría significativamente los recursos operativos destinados a una jornada que suele ser vista como una "encuesta cara".
Ética pública y límites en el discurso político
Más allá de la reforma electoral, Ritondo aprovechó su intervención para marcar una postura firme respecto al tono del debate parlamentario. En un contexto de creciente polarización, el diputado cuestionó las recientes intervenciones de sectores de la oposición que, según su criterio, han traspasado los límites de la discusión política para ingresar en el terreno de lo personal y familiar.
Haciendo alusión indirecta a los cruces protagonizados por el diputado Rodolfo Tailhade, el jefe del bloque PRO fue contundente: "Cuando se pasan los límites de meterse con la familia, con los hijos o con la mujer, se está fuera de cualquier marco que debe poseer la política". Esta declaración surge como un reclamo de "fair play" dentro del Congreso, buscando preservar la investidura de los funcionarios y evitar que el recinto se convierta en un espacio de ataques personales sistemáticos que alejan a la ciudadanía de la agenda legislativa.
Balance positivo sobre la gestión institucional
En cuanto al funcionamiento del Gobierno, Ritondo destacó la reciente exposición del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ante el Congreso. Para el legislador, la presentación del informe de gestión cumplió con estándares institucionales que superaron las expectativas previas. "Fue mejor de lo que se esperaba", afirmó, ponderando que la sesión se centró en datos y respuestas técnicas en lugar de convertirse en el "show" mediático que caracterizó a otras presentaciones de ministros coordinadores en años anteriores.
Este respaldo institucional refuerza la alianza parlamentaria entre el PRO y La Libertad Avanza, sugiriendo que existe una voluntad de consolidar una forma de trabajo más profesional en el ámbito legislativo. Ritondo enfatizó que la visibilidad de estas sesiones es positiva para que la gente comprenda la realidad del Estado, siempre y cuando se mantenga la seriedad y el respeto por los procesos democráticos.
El impacto de una posible reforma en el calendario 2027
La discusión sobre las PASO no es menor si se tiene en cuenta el calendario político a largo plazo. Una modificación en la obligatoriedad cambiaría drásticamente las estrategias de campaña y el peso de los aparatos territoriales. Actualmente, las PASO funcionan como un gran filtro que elimina a las fuerzas menores que no alcanzan el 1,5% de los votos; una versión no obligatoria podría alterar la participación y, por ende, el piso necesario para llegar a las generales.
El debate por el costo de la política sigue siendo el motor de estas iniciativas. Con una inflación que, aunque en descenso, sigue presionando los presupuestos, y un pedido de austeridad constante desde la Casa Rosada, el proyecto de Ritondo encuentra un terreno fértil para ser discutido en las próximas comisiones de Asuntos Constitucionales y Presupuesto, donde el PRO buscará los consensos necesarios con otras fuerzas dialoguistas.

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