
Los servicios que conectan a Rosario con las localidades de la región aplicaron desde este viernes el ajuste autorizado por la provincia, impulsado por el alza de combustibles.
El esquema de costos para movilizarse en el Gran Rosario sufrió un fuerte impacto este viernes, tras la implementación de un nuevo cuadro tarifario en el transporte interurbano de pasajeros. La suba, que promedia el 30,57%, fue validada por el Gobierno de Santa Fe para intentar compensar el desequilibrio financiero que atraviesan las empresas del sector. En un contexto de alta volatilidad económica, los tramos más cortos dentro del Cordón Industrial y hacia el sur de la ciudad ya superan la barrera de los 2.000 pesos.
El impacto del combustible y la crisis en Medio Oriente
La Secretaría de Transporte y Logística de Santa Fe fundamentó la decisión de otorgar este incremento en una serie de factores externos e internos que alteraron la estructura de costos de las prestatarias. Según el informe oficial, el principal detonante fue el encarecimiento sostenido del gasoil, una situación agravada por la inestabilidad en el mercado energético internacional derivada de la guerra en Medio Oriente.
A este panorama se suma la variación del tipo de cambio, que encarece los repuestos y el mantenimiento de las flotas. Si bien las cámaras empresarias habían solicitado originalmente un ajuste cercano al 40% durante el mes de abril para lograr un "punto de equilibrio", la provincia finalmente autorizó una cifra cercana al 30,5%. Esta actualización no solo afecta a las líneas que operan en los alrededores de Rosario, sino que se extiende a todo el territorio santafesino bajo jurisdicción provincial.
Los nuevos valores para viajar en el Gran Rosario
Una de las empresas con mayor caudal de pasajeros, Rosario Bus, confirmó la entrada en vigencia de los nuevos precios para sus líneas clave, como el Expreso Villa Gobernador Gálvez (VGG). Los usuarios que realizan trayectos cortos dentro de la región ahora deben afrontar un costo de 2.100 pesos por pasaje, un valor que se multiplica significativamente para aquellos trabajadores y estudiantes que deben realizar el recorrido de ida y vuelta de manera diaria.
A diferencia de otras oportunidades, donde los aumentos se aplicaron de forma escalonada, en esta ocasión las empresas del cordón industrial decidieron implementar la totalidad del ajuste sin pasos intermedios. Esto generó sorpresa y malestar entre los usuarios matutinos que se encontraron con el saldo de sus tarjetas insuficiente al momento de abordar las unidades.
Antecedentes de un sistema en tensión permanente
El transporte interurbano en Santa Fe viene atravesando un proceso de reconfiguración forzada desde la quita de subsidios nacionales a principios de año. Este cambio de paradigma obligó a la administración provincial a asumir una mayor carga de asistencia financiera, la cual resulta insuficiente ante la escalada inflacionaria.
En febrero pasado, el sistema ya había registrado un ajuste histórico del 150%, lo que marcó el inicio de una etapa de actualizaciones más frecuentes. El objetivo de las autoridades es evitar la paralización del servicio, aunque el costo de mantenimiento recae cada vez con más fuerza sobre el bolsillo del pasajero. Los empresarios del sector advierten que, pese a este último incremento, el sistema sigue trabajando con márgenes mínimos de rentabilidad, lo que pone en riesgo la frecuencia de los recorridos nocturnos y de baja demanda.
La competencia y el contexto de movilidad regional
El aumento del boleto interurbano se produce en un momento de ebullición para la movilidad en Rosario y sus alrededores. Mientras el transporte público encarece sus tarifas, otras alternativas ganan terreno en el debate público. Recientemente, se estima que la cantidad de vehículos que operan bajo aplicaciones móviles como Uber ya duplica a la flota de taxis oficiales en la ciudad, ofreciendo una competencia de precios que tensiona aún más al sistema regulado.
Por otro lado, la Municipalidad de Rosario busca alternativas para paliar la crisis del transporte, como la capacitación de taxistas en idiomas y atención turística para captar otros nichos de mercado. Sin embargo, para el trabajador que vive en ciudades dormitorio como San Lorenzo, Funes, Roldán o Villa Gobernador Gálvez, el colectivo interurbano sigue siendo la única opción viable, a pesar de que el costo del traslado mensual represente ahora una porción cada vez más abultada del salario promedio.

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