Libertarios santafesinos blindan su sello y descartan alianza con Unidos para 2027

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La conducción de La Libertad Avanza en Santa Fe ratificó su estrategia de autonomía electoral frente a la coalición gobernante, priorizando la consolidación de la marca propia y rechazando acuerdos con el oficialismo provincial.

En un escenario político que comienza a proyectar las sombras de las elecciones ejecutivas de 2027, la mesa de conducción de La Libertad Avanza (LLA) en Santa Fe envió un mensaje contundente: no habrá sociedad política con Unidos para Cambiar Santa Fe. La decisión, madurada en el núcleo duro que responde a la diputada nacional Romina Diez, marca un punto de inflexión en la relación con la coalición que hoy gestiona la provincia, estableciendo una distancia estratégica que busca preservar la identidad libertaria frente a las estructuras tradicionales.

Desde el espacio "violeta" desestiman que una confluencia con el oficialismo santafesino aporte beneficios significativos a la fuerza que lidera a nivel nacional el presidente Javier Milei. Por el contrario, los operadores locales del partido interpretan los recientes acercamientos de sectores del PRO hacia Unidos como una maniobra interna para mejorar su cotización dentro de la alianza gobernante, antes que como una necesidad real de fortalecer un frente común contra el peronismo.

La estrategia de autonomía frente al poder provincial

La premisa que circula en las oficinas libertarias de Rosario y Santa Fe es "ir por todo". Esta máxima implica la intención de disputar tanto la Casa Gris como la Intendencia de Rosario con candidatos propios, evitando la dilución en frentes electorales heterogéneos. Si bien a nivel nacional el ministro del Interior, Diego Santilli, ha promovido la construcción de consensos y acuerdos en diversos distritos del país para garantizar gobernabilidad, la realidad santafesina parece transitar un carril de diferenciación absoluta.

"Vamos por todo", repiten voces de peso dentro de LLA Santa Fe. La confianza radica en el piso electoral que el mileísmo mantiene en la provincia, una de las zonas donde el respaldo al programa de ajuste y transformación del Estado nacional continúa mostrando niveles de resiliencia considerables. Para los libertarios, integrarse a Unidos significaría cargar con el desgaste de una gestión provincial que, si bien mantiene sintonía en algunos puntos de seguridad, difiere en la visión económica y en el rol del Estado.

Esta postura de aislamiento electoral no supone, sin embargo, un cierre total de fronteras para las figuras políticas individuales. La conducción santafesina mantiene la política de "puertas abiertas" para referentes de otros sectores que decidan migrar hacia las filas libertarias de manera definitiva. El modelo a seguir es el de la actual ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien tras disolver su vínculo orgánico con el PRO hoy lidera el bloque de senadores nacionales de LLA y se convirtió en una de las espadas principales del Gobierno.

El factor PRO y las tensiones en el armado nacional

Uno de los puntos de mayor fricción en el análisis de la dirigencia libertaria es el papel del PRO dentro de la provincia de Santa Fe. Los referentes de LLA ven con desconfianza los movimientos de los dirigentes amarillos, a quienes acusan de intentar utilizar la figura de Milei como una moneda de cambio para obtener mayores espacios de poder dentro de la estructura de Unidos.

"La idea de ir a las urnas en alianza con el oficialismo santafesino no aporta mucho", aseguran fuentes directas del espacio. Esta visión se fundamenta en que el votante libertario en la provincia es marcadamente anti-establishment, y una alianza con sectores que llevan décadas en la función pública —como el socialismo o el radicalismo agrupados en Unidos— podría ser interpretada como una claudicación de las ideas originales de la "motosierra" y el combate a la casta política.

Por otro lado, la actividad de los funcionarios nacionales en el territorio ha servido para apuntalar la imagen de gestión propia. Recientemente, una reunión entre la dirigencia provincial de LLA y funcionarios del gabinete de Milei permitió coordinar la asistencia directa de la Nación a la provincia por las inundaciones, un gesto que los libertarios capitalizan como muestra de que pueden gestionar soluciones sin necesidad de intermediarios políticos locales.

Desafíos estructurales y el horizonte de 2027

El camino hacia 2027 presenta desafíos logísticos y territoriales para una fuerza que todavía se encuentra en proceso de institucionalización. La consolidación del sello propio requiere el despliegue de una red de fiscales y referentes en cada uno de los 19 departamentos de Santa Fe, una tarea en la que Romina Diez viene trabajando intensamente para evitar la dependencia de estructuras ajenas.

La negativa a una alianza con el gobernador Maximiliano Pullaro también responde a una lógica de identidad nacional. En la Casa Rosada observan a Santa Fe como un distrito clave donde el modelo libertario debe validarse por sí solo. Una victoria o una performance electoral robusta con sello puro le daría a Javier Milei un control territorial que hoy le es esquivo, dependiendo de gobernadores aliados pero con agenda propia.

A medida que el calendario electoral avance, la presión por la unidad de los sectores no peronistas podría intensificarse, especialmente si la oposición nucleada en el peronismo logra reordenarse. Sin embargo, por el momento, los libertarios santafesinos eligen el camino de la polarización total: ellos contra todos, apostando a que el sello de La Libertad Avanza sea suficiente para desplazar a las coaliciones tradicionales en la bota santafesina.

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