
Un fuerte operativo policial en la sede gremial impidió el desarrollo del evento tras una denuncia penal de la DAIA por presunta incitación al odio.
El centro de Rosario se convirtió este sábado en el epicentro de un conflicto que escaló de lo diplomático a lo judicial y policial. La sede de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), ubicada en San Lorenzo al 1800, fue rodeada por efectivos de la Policía de Santa Fe minutos antes de que comenzara una charla de exprisioneros palestinos. La actividad, programada en el marco del Día del Prisionero Palestino, fue cancelada por los organizadores ante la presión de las fuerzas de seguridad y una denuncia penal previa radicada por la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA).
La decisión de suspender el encuentro se tomó en un clima de extrema tensión. Según testigos y dirigentes sindicales, el despliegue de patrulleros y agentes en el ingreso al edificio buscaba identificar a los asistentes y monitorear el contenido del panel. Para la conducción de ATE Rosario, la situación representó un "acto de amedrentamiento" que vulneró el derecho a la libertad de expresión dentro de un ámbito privado, mientras que desde el Gobierno provincial justificaron la intervención como una medida de prevención ante posibles delitos.
La denuncia de la DAIA y los argumentos judiciales
El conflicto legal se gestó días antes del evento. La filial Rosario de la DAIA presentó una denuncia formal ante el Ministerio Público de la Acusación (MPA) argumentando que la actividad no tenía un fin meramente informativo, sino que podía constituir delitos tipificados en el Código Penal argentino. Entre los cargos señalados por la entidad judía se encuentran la apología del delito, la incitación al odio y la violación de la Ley Antidiscriminatoria.
Desde la organización comunitaria sostuvieron que el perfil de los expositores —presentados como exprisioneros— y la retórica del evento promovían discursos que atentan contra la convivencia pacífica. En un contexto internacional marcado por la sensibilidad del conflicto en Medio Oriente, la DAIA consideró que el Estado no podía ser espectador de un acto que, bajo su criterio, reivindicaba métodos violentos. Esta presentación judicial fue el detonante para que el Ministerio de Justicia y Seguridad de Santa Fe ordenara el envío de tropas al lugar.
Operativo policial y denuncia de persecución sindical
El despliegue en la calle San Lorenzo sorprendió tanto a los conferencistas como a los militantes que se habían acercado a participar del debate. De acuerdo con el descargo realizado por el gremio, los uniformados intentaron ingresar a la sede sindical sin exhibir una orden de allanamiento ni una disposición judicial clara que autorizara el ingreso a la propiedad privada de la entidad.
"Los agentes no pudieron explicar las razones de su presencia", señalaron desde la comisión directiva de ATE Rosario a través de un comunicado. Ante la imposibilidad de garantizar la integridad física de los presentes y ante lo que calificaron como una "persecución política", decidieron dar por finalizada la jornada antes de que el primer orador tomara la palabra. El sindicato denunció que este tipo de intervenciones sienta un precedente peligroso sobre la autonomía de las organizaciones civiles para debatir temas de política internacional.
"La presencia policial respondió a una directiva directa del Ministerio de Justicia y Seguridad, sumada a la presión ejercida por la denuncia de la DAIA."
El rol del Ministerio de Seguridad y el impacto institucional
La intervención del Poder Ejecutivo santafesino refleja una política de vigilancia activa sobre eventos que puedan derivar en conflictos de orden público o discriminación. Bajo la gestión actual, el Ministerio de Justicia y Seguridad ha mostrado una postura de "tolerancia cero" ante situaciones que puedan ser interpretadas como una amenaza a la paz social. Sin embargo, la acción policial en una sede gremial abrió un fuerte debate sobre los límites de las facultades del Estado y el derecho de reunión.
Históricamente, Rosario ha sido un territorio de amplia actividad política y social, pero el tenor de esta suspensión marca un punto de inflexión. El impacto socioeconómico y político de estos cruces institucionales resuena en el arco político local, donde sectores de izquierda y organismos de derechos humanos ya expresaron su repudio, calificando el hecho como un acto de censura previa.
Contexto y antecedentes del Día del Prisionero
El evento en ATE Rosario no era un hecho aislado, sino que formaba parte de una agenda global de organizaciones propalestinas. Cada año, el calendario palestino utiliza el mes de abril para visibilizar las condiciones de detención en cárceles israelíes, donde —según organismos internacionales— miles de palestinos permanecen bajo la figura de "detención administrativa" sin cargos formales.
Datos clave del conflicto en Santa Fe:
Sede del conflicto: Calle San Lorenzo 1879, Rosario.
Actores involucrados: ATE Rosario, DAIA, Ministerio de Seguridad de Santa Fe y el MPA.
Figuras penales en juego: Artículos del Código Penal referidos a la apología del delito e incitación a la violencia colectiva.
Hasta el momento, el Ministerio Público de la Acusación mantiene abierta la investigación derivada de la denuncia de la DAIA para determinar si efectivamente se planeaba incurrir en algún delito. Por su parte, la sede de ATE permanece en estado de alerta, mientras se evalúan medidas legales por lo que consideran una irrupción ilegítima de la fuerza pública en su local sindical. El episodio deja planteada una pregunta incómoda para la política santafesina: dónde termina la prevención del delito y dónde comienza la restricción de las libertades democráticas.

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