
Un relevamiento nacional posicionó a Santa Fe como la segunda provincia con más personas sin techo en todo el país. El impacto de la crisis económica y la falta de políticas federales agravan la situación en la ciudad.
La crisis social y económica que atraviesa el país alcanzó un nuevo y preocupante hito en Rosario. Según los resultados del Primer Relevamiento Nacional de Personas en Situación de Calle difundidos este martes por el Ministerio de Capital Humano, la provincia de Santa Fe registra 1.328 personas viviendo a la intemperie, de las cuales 800 se concentran en las calles rosarinas.
Estas cifras confirman una tendencia que las organizaciones sociales venían advirtiendo en los últimos meses: el desamparo se multiplicó de manera exponencial. El informe destaca que la población sin techo en la provincia creció un 59% en apenas dos años, ubicando a la jurisdicción solo por debajo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) en términos de vulnerabilidad extrema.
Radiografía de la vulnerabilidad en el Gran Rosario
El censo nacional, realizado entre los meses de noviembre y diciembre pasados, permitió trazar un perfil detallado de quienes hoy habitan las veredas, plazas y umbrales de la ciudad. El 83% de los censados son varones y nueve de cada diez son mayores de 18 años. Sin embargo, el dato más alarmante para los especialistas es la velocidad de este proceso de exclusión.
Casi el 60% de las personas registradas en esta situación cayeron en la indigencia extrema durante los últimos 24 meses. Este fenómeno refleja un quiebre directo en la estructura social provocado por la inflación, la pérdida de empleo formal e informal y el encarecimiento de los alquileres, que empuja a sectores de clase baja y media-baja directamente a la vía pública.
Desde las ONGs locales que asisten con comida y abrigo, señalan que el escenario se ve agravado por un incremento en los problemas de salud mental y consumos problemáticos. Estos factores, combinados con la erosión de los ingresos, generan un combo que desborda la capacidad de contención actual de las redes de asistencia municipal y provincial.
Falta de políticas nacionales y el impacto de la crisis
La ciudad de Rosario se encuentra hoy en el centro de una emergencia que, según las autoridades locales y referentes sociales, no recibe la atención necesaria por parte del Ejecutivo nacional. Se advierte una ausencia de programas integrales que aborden la problemática más allá de la asistencia inmediata de una cama o un plato de comida.
La falta de una ley nacional de situación de calle plenamente operativa y la desarticulación de programas de vivienda social son señaladas como las principales causas de que los números continúen en ascenso. En Rosario, el despliegue de los paradores municipales y las rondas sanitarias resultan insuficientes ante una demanda que ya no solo incluye a personas solas, sino que empieza a mostrar una cara más dura: familias enteras que pierden su lugar de residencia.
Un fenómeno que escala en todo el territorio santafesino
Si bien Rosario concentra el 60% de los casos provinciales debido a su escala urbana y la centralidad de servicios, el problema se extiende a otros nodos de la provincia. Santa Fe se consolidó como el segundo distrito con mayor cantidad de personas en situación de calle a nivel país, dentro de un total nacional que asciende a 9.421 personas en esta condición.
"El desmejoramiento de la economía es el principal motor, pero la falta de políticas públicas nacionales que estén a la altura del inconveniente hace que no haya una salida real para estas personas", explican desde los sectores que trabajan en el territorio. El desafío para el invierno que se avecina plantea una presión adicional sobre los recursos locales, en un contexto donde la cifra de 800 personas en Rosario parece ser solo un piso frente a una crisis que no detiene su marcha.

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