El ministro Luis Caputo aceptó la salida de Carlos María Frugoni de la Secretaría de Infraestructura. El exfuncionario no declaró propiedades y sociedades en Estados Unidos, enfrentando ahora una denuncia por enriquecimiento ilícito.La estructura del Ministerio de Economía sufrió un fuerte cimbronazo en las últimas horas tras la salida forzada de Carlos María Frugoni, quien hasta ayer se desempeñaba como secretario de Coordinación de Infraestructura. La dimisión, aceptada de forma inmediata por el ministro Luis Caputo, se precipitó luego de que una investigación periodística revelara que el funcionario omitió declarar siete departamentos en Miami y dos sociedades comerciales en el exterior ante los organismos de control.
El escándalo estalló cuando los registros públicos de Florida, Estados Unidos, expusieron un patrimonio que Frugoni no incluyó en sus presentaciones obligatorias ante la Oficina Anticorrupción (OA) ni ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (Arca). La presión interna y la inminencia de una causa judicial terminaron por sellar el destino del exfuncionario libertario, quien reconoció públicamente haber cometido un "error" en la confección de su declaración jurada.
El impacto en el gabinete y la trayectoria de Frugoni
Frugoni no era un desconocido en la gestión actual. Antes de desembarcar en el ala de Infraestructura del Palacio de Hacienda, había ocupado la dirección ejecutiva de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), cargo al que renunció en diciembre de 2025 para asumir funciones de mayor jerarquía bajo la órbita de Caputo. Su salida representa una baja sensible en un área estratégica que maneja el vínculo con las provincias y la obra pública nacional.
La renuncia no detiene el proceso institucional. Actualmente, la Justicia Federal analiza una denuncia por presunto enriquecimiento ilícito y omisión maliciosa. Estos delitos, tipificados en el Código Penal argentino, castigan la ocultación deliberada de bienes por parte de funcionarios públicos con el fin de evitar el control sobre el origen de sus fondos.
Sociedades en el exterior y departamentos de lujo en Florida
La investigación que derivó en la caída de Frugoni detalló que los siete inmuebles se encuentran ubicados en zonas exclusivas de Miami. Sin embargo, lo que más llamó la atención de los investigadores y de la opinión pública fue la existencia de dos sociedades comerciales radicadas en territorio estadounidense que servían de paraguas legal para estas propiedades.
Al no haber declarado estas acciones, el exsecretario evitó no solo el control ético de la Oficina Anticorrupción, sino también el pago de tributos correspondientes por activos en el exterior. "Cometí un error al no incluir las propiedades ni las sociedades", admitió el propio Frugoni antes de presentar su renuncia, intentando encuadrar el hecho como una falta administrativa y no como una maniobra de ocultamiento patrimonial.
Este episodio genera una contradicción incómoda para el Gobierno, que ha hecho del combate a la evasión y la transparencia fiscal una de sus principales banderas. El hecho de que un funcionario con rango de secretario haya eludido los controles de la flamante Arca —organismo que reemplazó a la AFIP— añade un componente irónico y político que la oposición ya comenzó a capitalizar en el Congreso.
Antecedentes de omisiones en declaraciones juradas
El caso de Frugoni se suma a una lista de antecedentes donde la Justicia debe determinar si la falta de datos en las declaraciones juradas es producto de una negligencia o de una intención manifiesta de esconder bienes. Según la normativa vigente, los funcionarios deben declarar el 100% de sus activos, incluyendo depósitos bancarios, inmuebles y acciones en empresas, tanto en el país como en el extranjero.
Históricamente, las omisiones en las declaraciones juradas han sido la puerta de entrada para investigaciones más profundas sobre lavado de activos. En este caso, el valor de mercado de siete departamentos en Miami superaría con creces los ingresos registrados de Frugoni en la función pública, lo que obliga a la fiscalía a rastrear el flujo de fondos utilizado para dichas adquisiciones.
La reacción del mercado y el entorno político
Desde el entorno de Luis Caputo intentaron minimizar el impacto político asegurando que la aceptación de la renuncia fue "automática" para preservar la integridad del ministerio. "No hay lugar para grises en la transparencia de los funcionarios", dejaron trascender desde los pasillos de Economía. No obstante, la salida de Frugoni se da en un contexto de alta sensibilidad social por el ajuste económico y el control estricto sobre los contribuyentes.
El impacto social de este tipo de noticias suele ser alto, especialmente cuando se trata de activos en el extranjero en un país que atraviesa una severa crisis de divisas. La percepción de una "doble vara" entre las exigencias impositivas al ciudadano común y el comportamiento de los altos mandos del Estado es el principal foco de conflicto que el Ejecutivo busca sofocar con la rápida salida del secretario.
Los próximos pasos en la justicia
Con la renuncia ya oficializada, el expediente pasará ahora a una etapa de recolección de pruebas. Se espera que la Justicia solicite exhortos a Estados Unidos para confirmar la titularidad de los departamentos y los movimientos bancarios de las sociedades mencionadas.
La situación de Frugoni es delicada: de comprobarse la omisión maliciosa, podría enfrentar penas de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. Mientras tanto, en el Ministerio de Economía ya se barajan nombres para sucederlo en un área que requiere, por sobre todas las cosas, un perfil técnico que no atraiga más atención de los tribunales de Comodoro Py.

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