
El senador provincial Esteban Motta elevará el reclamo a la Justicia Federal tras la tragedia en Cañada Rosquín que dejó cuatro muertos. Exigen mantenimiento urgente en el tramo Rosario-Angélica.
La desidia estatal sobre la infraestructura vial santafesina llegará a los tribunales federales. Luego del siniestro ocurrido el último domingo a la altura de Cañada Rosquín, donde cuatro integrantes de una familia perdieron la vida, el senador provincial por el departamento San Martín, Esteban Motta, confirmó que presentará un recurso de amparo contra el Gobierno nacional. La medida busca forzar la ejecución de tareas de bacheo y mantenimiento básico en una traza que, según denuncian, presenta un estado de abandono absoluto.
La Ruta Nacional 34, una de las arterias productivas más importantes del país, se encuentra hoy en el centro del debate público por su peligrosidad. El accidente del pasado fin de semana, en el que una camioneta impactó de frente contra un camión, dejando como único sobreviviente a un niño de 7 años, funcionó como el detonante final para una situación que los usuarios de la región califican de insostenible.
Un reclamo por el abandono de la infraestructura nacional
El planteo judicial que encabezará Motta apunta directamente a la falta de inversión de Vialidad Nacional. El legislador, perteneciente al bloque Unidos para Cambiar Santa Fe, fue tajante al describir la situación del corredor: "La situación es crítica y el tramo comprendido entre Rosario y Angélica está en estado de abandono total".
El amparo busca que la Justicia ordene al Ejecutivo nacional la realización de intervenciones de emergencia. Según el senador, existen sectores donde la calzada prácticamente ha desaparecido, convirtiéndose en una trampa mortal para quienes transitan diariamente por la zona. "Entre San Martín de las Escobas y Las Bandurrias, la ruta está descalzada, sin suelo y llena de pozos. Hay sectores donde el cráter es más amplio que la porción de asfalto", describió con crudeza el legislador santafesino.
Este escenario no es nuevo, pero se ha agravado en los últimos meses debido a la paralización de la obra pública y la falta de partidas presupuestarias para el mantenimiento de rutina. La falta de banquinas seguras, la señalización deficiente y las deformaciones en el asfalto (huellas de frenado y ondulaciones por el peso de los camiones) completan un cuadro de alta peligrosidad en una ruta que registra uno de los mayores caudales de tránsito pesado del Mercosur.
El impacto de la desinversión en el corredor productivo
La Ruta 34 es apodada "la ruta de la muerte" por los vecinos de la región desde hace décadas. Sin embargo, el problema trasciende las administraciones de turno. Para Motta, existe una responsabilidad compartida por la falta de previsión estructural: "Hay un abandono que viene de gobiernos anteriores y sigue con el actual. Son más de 20 años de falta de inversión, no solo en la 34 sino en casi todas las rutas nacionales de la provincia".
A pesar de que el Senado santafesino ya aprobó proyectos de comunicación exigiendo soluciones, la falta de respuestas operativas llevó a judicializar el conflicto. El impacto económico de este deterioro es significativo, ya que por este corredor circula gran parte de la cosecha gruesa hacia los puertos del Gran Rosario. No obstante, el costo humano es el que hoy acelera los tiempos políticos y judiciales.
La tragedia del domingo, que terminó con la vida de cuatro personas de una misma familia, reavivó el malestar de los intendentes y presidentes comunales de las localidades que atraviesa la 34. Las autoridades locales sostienen que la transitabilidad ya no es una cuestión de confort, sino de seguridad básica. El amparo judicial se perfila como la última herramienta institucional para lograr que las máquinas viales regresen a la zona y realicen, al menos, el bacheo preventivo para evitar nuevas fatalidades.
Antecedentes y consecuencias de una traza obsoleta
El tramo Rosario-Angélica es clave para la conectividad de la bota santafesina. La promesa histórica de convertir este trayecto en autopista o autovía ha tenido avances dispares y tramos que quedaron inconclusos o sin mantenimiento posterior. La brecha entre el volumen de tráfico actual y la capacidad de la calzada simple genera una saturación que, combinada con el mal estado del piso, resulta en colisiones frontales frecuentes.
Expertos en seguridad vial señalan que el "descalce" de banquinas, mencionado por el senador Motta, es uno de los factores más riesgosos: cuando un conductor muerde la banquina por un pozo o una maniobra evasiva, el desnivel impide retomar el carril de forma controlada, provocando el vuelco o el cruce de carril.
Con la presentación del amparo, se espera que la Justicia Federal solicite informes técnicos a Vialidad Nacional sobre el estado actual de la calzada y los planes de obra previstos para 2026. Mientras tanto, la comunidad de la región centro de Santa Fe permanece en alerta, ante una ruta que hoy representa un riesgo latente para cada trabajador, transportista y familia que se ve obligada a utilizarla.

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