Cristian Cunha propone integrar a los libertarios en la coalición oficialista para evitar un triunfo de la izquierda en las elecciones locales.La política santafesina atraviesa un proceso de reconfiguración estratégica de cara a los próximos compromisos electorales. En un movimiento que busca consolidar el frente Unidos para Cambiar Santa Fe, el sector del PRO liderado por Cristian Cunha ha comenzado a gestionar públicamente la incorporación de La Libertad Avanza (LLA) a la estructura oficialista en Rosario. La iniciativa tiene un objetivo central: blindar la gestión municipal ante el crecimiento de propuestas de izquierda y garantizar la continuidad de un modelo de gestión afín al Ejecutivo provincial.
Una alianza estratégica contra el avance de la izquierda
Cristian Cunha, actual secretario de Cooperación del gobierno de Maximiliano Pullaro y presidente de la asamblea del PRO en la provincia, es el principal impulsor de este acercamiento. Según el dirigente, la experiencia que permitió la creación de Unidos —donde convivieron sectores históricamente enfrentados como el socialismo y el PRO— debe servir de antecedente para una nueva ampliación que incluya a las fuerzas libertarias.
"En Rosario hay que intentar dialogar y tender puentes", afirmó Cunha en declaraciones a medios locales. El dirigente fundamenta su postura en la necesidad de enfrentar lo que considera una amenaza política encarnada por Juan Monteverde. Para el titular de la asamblea del PRO, el referente de Ciudad Futura representa a "alguien de izquierda, comunista" y un perfil de gestión que, según su visión, ha avalado tomas de tierras en el pasado. Bajo esa premisa, el PRO entiende que la dispersión de votos entre el centroderecha y los libertarios podría facilitarle el camino al Palacio de los Leones a la oposición progresista.
Resistencias internas y el factor tiempo
A pesar del entusiasmo del ala macrista, la propuesta enfrenta obstáculos significativos dentro de la propia coalición. El término utilizado por Cunha para describir el proceso es elocuente: afirma que es necesario empezar a "digerir" la idea ahora, para evitar que el debate se postergue hasta el cierre de listas previsto para febrero próximo.
Las resistencias provienen principalmente del Socialismo, socio fundador de Unidos, y del propio intendente Pablo Javkin. El mandatario local ha mantenido una postura de cautela, señalando que las fuerzas que integran el frente no representan lo mismo que el movimiento libertario. Javkin sostiene que la política actual atraviesa un cambio profundo que no se resuelve meramente mediante "alquimias" o acuerdos de cúpulas electorales.
Por otro lado, desde La Libertad Avanza la respuesta inicial ha sido de rechazo frontal, al menos en la superficie. El concejal libertario Juan Pedro Aleart cruzó al intendente al afirmar que nadie le ofreció formalmente una alianza y disparó contra la gestión municipal:
"No hacemos alianzas con socialistas que gobiernan la ciudad hace 30 años."
Esta postura de confrontación por parte de los libertarios, que suelen englobar a toda la coalición de Unidos bajo el rótulo de "socialismo", plantea un escenario de negociación complejo donde las aspiraciones personales y las identidades partidarias chocan con la pragmática electoral.
Escenarios posibles para la Intendencia
Ante la dificultad de concretar una alianza orgánica, en los pasillos de la política rosarina ya se barajan estrategias alternativas. Una de las posibilidades que trascendió es que, ante la imposibilidad de ir juntos, La Libertad Avanza presente candidatos de bajo perfil o "vuelo corto". Esta maniobra permitiría que la fuga de votos desde Unidos hacia el sector libertario sea mínima, mejorando indirectamente las posibilidades de éxito del oficialismo sin necesidad de una foto de unidad que incomode a las bases socialistas o radicales.
La disputa por la Intendencia de Rosario ha comenzado de manera temprana. Mientras Cunha utiliza esta bandera para posicionar sus propias aspiraciones ejecutivas, el resto de los actores mide el costo político de una unión que, a nivel nacional, ya muestra signos de tensión. La pregunta que desvela a los armadores políticos es si la sociedad rosarina aceptará un frente de extremos o si, por el contrario, la polarización forzada terminará beneficiando a los sectores que hoy intentan excluir del mapa de poder local.

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