Rosario volvió a ser epicentro de una de las movilizaciones feministas más importantes del país en el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Aunque el 8M cayó domingo, la Asamblea Feminista decidió trasladar la histórica marcha al lunes 9 de marzo para asegurar una mayor participación, aprovechando la operatividad de un día hábil y garantizando el transporte público.
La jornada se caracterizó por su carácter transversal, reuniendo a organizaciones de izquierda, movimientos sociales, gremios y diversos colectivos feministas bajo un lema unificado: el rechazo a la reforma laboral impulsada por el oficialismo. Las columnas comenzaron a congregarse pasadas las 17:00 en la Plaza San Martín, tiñendo el centro de la ciudad de pañuelos verdes y banderas con consignas históricas y actuales.
Un reclamo contra la precarización y el ajuste
Durante la movilización, que se extendió por casi doce cuadras, se escucharon fuertes críticas hacia las políticas económicas del Gobierno. La consigna principal contra la reforma laboral no fue azarosa: los gremios y organizaciones advierten que esta medida profundiza la brecha de desigualdad, afectando especialmente a mujeres y disidencias, quienes históricamente enfrentan mayores obstáculos para acceder al trabajo registrado y gozar de una jubilación digna.
"Este 8M no es solo una conmemoración, es un llamado a la organización, a la unidad y a la movilización colectiva", expresaron referentes desde la Asamblea Feminista. Las participantes señalaron que la precarización laboral y la carga desproporcionada de las tareas de cuidado no remuneradas siguen siendo los grandes desafíos de la agenda de género actual.
Logística, transporte y cierre de la jornada
Para facilitar la asistencia masiva, la Municipalidad de Rosario dispuso la gratuidad del Transporte Urbano de Pasajeros entre las 12:00 y las 23:59, permitiendo que trabajadoras y activistas pudieran trasladarse hacia el punto de encuentro sin barreras económicas. El recorrido, que inició en Plaza San Martín, avanzó por las calles Moreno, San Lorenzo, Laprida y Córdoba hasta culminar en el Parque Nacional a la Bandera.
El cierre de la jornada estuvo marcado por la lectura de un documento conjunto que sintetiza las demandas del movimiento. Además de la dimensión política, la convocatoria incluyó una feria de emprendimientos, transformando el espacio público en un punto de encuentro para la economía autogestiva. En un contexto de giro conservador en la región, las rosarinas reafirmaron su presencia en la calle como un "espacio de resistencia y lucha", manteniendo vigente el espíritu de la lucha por la igualdad de derechos.







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