La tensión entre la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y River Plate sumó un nuevo capítulo de alto voltaje. Tras la decisión del club de Núñez de abandonar su silla en el Comité Ejecutivo, el presidente de la entidad, Claudio "Chiqui" Tapia, rompió el silencio con una respuesta cargada de sarcasmo que dejó en claro que la relación entre la calle Viamonte y el Monumental atraviesa su punto más bajo.
En una breve rueda de prensa, Tapia fue consultado sobre el impacto institucional que representa la ausencia de uno de los dos clubes más grandes del país en la mesa de decisiones. Sin inmutarse, el dirigente disparó: "¿River se fue? No me di cuenta, el fútbol argentino sigue adelante y las reuniones son cada vez más concurridas". La frase, que rápidamente se viralizó, fue interpretada como una minimización del peso político de la dirigencia encabezada por Jorge Brito.
Un portazo con trasfondo político y judicial
La salida de River del Comité Ejecutivo no es un hecho aislado, sino la cristalización de una serie de desacuerdos profundos sobre la gestión del torneo local, el arbitraje y, fundamentalmente, la postura de la AFA frente a las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD). Mientras la gestión de Tapia se ha mostrado inflexible en la defensa de las asociaciones civiles, en River han mantenido una postura de autonomía que los alejó del núcleo duro que rodea al "Chiqui".
Desde el entorno de River aseguran que la decisión se tomó para no ser "cómplices" de decisiones con las que no coinciden y que afectan la competitividad del producto. "No queremos estar en un lugar donde no se nos escucha y donde las decisiones ya están tomadas de antemano", deslizaron por lo bajo en los pasillos de Núñez, marcando una distancia que parece irreversible en el corto plazo.
El nuevo mapa del poder en Viamonte
A pesar del desplante del "Millonario", Tapia se mostró fortalecido y rodeado por el resto de los dirigentes de la Liga Profesional y el Ascenso. Durante el evento, el titular de la AFA subrayó que la unidad de la mayoría es el pilar de su gestión. "Acá están los que quieren trabajar por el bien de nuestro fútbol, los que no están es porque tienen otras prioridades", sentenció el dirigente, reforzando la idea de un bloque sólido frente a la disidencia.
Las consecuencias de este quiebre institucional aún son inciertas, pero marcan un precedente peligroso en la política deportiva nacional. Con River fuera de la mesa chica, el esquema de poder en la AFA se reconfigura, dejando al club de Núñez en una posición de "opositor externo" mientras se debaten temas clave como los derechos de televisión y el formato de los próximos torneos, que siguen bajo la lupa de los hinchas y la justicia.


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