
La morosidad en el pago de alquileres en Rosario ha experimentado un incremento alarmante, multiplicando por nueve sus niveles históricos. Este fenómeno, impulsado por la compleja situación económica, genera una profunda preocupación en el sector inmobiliario local y entre los inquilinos.
Los datos recientes revelan que la falta de pago en los contratos de alquiler de vivienda en la ciudad ha alcanzado entre el 18% y el 20%. Esta cifra contrasta drásticamente con el promedio histórico, que solía rondar apenas el 2% antes de la pandemia y la posterior crisis.
Preocupante Escalada de Incumplimientos
Este notable aumento representa un desafío significativo tanto para los inquilinos, que luchan por mantener sus compromisos, como para los propietarios, quienes ven afectado el retorno de sus inversiones. La situación actual es calificada como inédita por los referentes del rubro, que observan una escalada constante.
La principal causa detrás de este repunte en la morosidad radica en la acentuada crisis económica que atraviesa el país. La inflación persistente y la consecuente pérdida del poder adquisitivo de los salarios impactan directamente en la capacidad de pago de los hogares rosarinos.
El Impacto de la Crisis Económica en los Hogares
Ariel D'Orazio, referente de la Cámara de Propietarios de Inmuebles de Rosario, destacó la gravedad del escenario: “Se está viviendo una situación sin precedentes, nunca tuvimos un nivel de morosidad tan alto”, afirmó. Subrayó que el problema no es la falta de voluntad de pago, sino la imposibilidad económica.
Muchos inquilinos, enfrentados a contratos que superan el 50% de sus ingresos, se ven obligados a priorizar gastos esenciales como alimentos o servicios. Esta presión financiera los coloca en una situación de vulnerabilidad extrema frente a los compromisos de alquiler, llevando a retrasos o incumplimientos.
Consecuencias para Inquilinos, Propietarios y el Mercado Local
La creciente morosidad tiene implicaciones directas para ambas partes involucradas en un contrato de alquiler. Los propietarios, ante la falta de pago, se ven forzados en muchos casos a iniciar trámites de desalojo, un proceso largo y costoso que genera incertidumbre y gastos adicionales.
Algunos dueños optan por absorber parte de los aumentos o renegociar las condiciones para evitar la conflictividad y asegurar un ingreso, aunque sea menor. Sin embargo, la tensión es palpable y la búsqueda de soluciones se torna cada vez más compleja en este contexto de crisis.
Para el mercado inmobiliario de Rosario, esta coyuntura se traduce en una menor oferta de propiedades en alquiler, ya que muchos propietarios retiran sus unidades del mercado. Al mismo tiempo, se incrementan las exigencias de garantías, dificultando aún más el acceso a la vivienda para los nuevos inquilinos.
La derogación de la Ley de Alquileres mediante el DNU actual no ha logrado revertir la tendencia de precios al alza ni la escasez de oferta. La incertidumbre económica sigue siendo el factor dominante que moldea el comportamiento del mercado locativo en la ciudad.

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