Un dramático episodio ocurrido en la zona oeste de Rosario mantiene en vilo a la ciudad y pone bajo la lupa los protocolos de las fuerzas de seguridad. Pablo Olivetti, un vigilador privado de 37 años, permanece internado en estado crítico luego de resultar envuelto en llamas durante un operativo policial en el que se utilizó una pistola Taser para intentar reducirlo mientras realizaba un desesperado reclamo por deudas salariales.
Un reclamo por tres millones de pesos que terminó en tragedia
El hecho se desencadenó el pasado viernes 13 de marzo en una empresa de transporte ubicada en la intersección de las avenidas Provincias Unidas y Garay. Olivetti, empleado de una firma de seguridad tercerizada, llegó al lugar sumido en una profunda angustia por una deuda que, según su entorno, ascendía a los tres millones de pesos. Ante la falta de respuestas, se atrincheró en una garita de seguridad con un bidón de combustible.
“No quiero 500 mil pesos, quiero toda mi plata”, fue uno de los gritos que se escucharon en los videos que circularon tras el incidente. La situación escaló rápidamente cuando el trabajador comenzó a rociarse con el líquido inflamable frente a la mirada de los agentes del Comando Radioeléctrico, quienes habían llegado al lugar tras un llamado al 911 e intentaban mediar sin éxito.
La polémica por el uso de la pistola Taser
El giro en la investigación, que ahora encabeza la Unidad de Violencia Institucional del Ministerio Público de la Acusación (MPA), se centra en el momento exacto en que se inició el fuego. Las imágenes captadas muestran que un efectivo disparó su pistola Taser contra el hombre mientras este se encontraba empapado en combustible. Segundos después, una explosión convirtió la garita en una trampa de fuego.
La Justicia intenta determinar si el arco eléctrico del dispositivo funcionó como detonante o si Olivetti accionó un encendedor de forma simultánea. El protocolo de estas armas advierte explícitamente sobre el riesgo de utilizarlas ante la presencia de elementos inflamables. El ministro de Seguridad provincial, Pablo Cococcioni, admitió que el caso “prende una luz amarilla sobre el uso” de esta tecnología, que fue incorporada recientemente a la fuerza santafesina.
Estado de salud y riesgo de vida
Actualmente, Pablo Olivetti se encuentra internado en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA) con quemaduras en el 80% de su cuerpo. El parte médico más reciente indica que el paciente tiene un severo compromiso de las vías aéreas y permanece bajo asistencia mecánica respiratoria con pronóstico reservado.
Por su parte, dos efectivos policiales que participaron del operativo también sufrieron quemaduras leves en sus manos y brazos al intentar auxiliar al trabajador una vez que las llamas se propagaron. Mientras la familia del vigilador apunta contra la falta de capacitación policial y la ausencia de mediadores profesionales, el gobernador Maximiliano Pullaro respaldó el uso de los protocolos, aunque aclaró que se sancionará cualquier accionar incorrecto que se compruebe en la justicia.


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