El fútbol argentino vive horas de incertidumbre y alta tensión política. Este martes, el Comité Ejecutivo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) llevará a cabo una reunión clave para determinar si se sostiene el paro de actividades convocado para el próximo fin de semana o si, ante un nuevo escenario judicial, se logra destrabar el conflicto para que la novena fecha del Torneo Apertura se dispute con normalidad.
La medida de fuerza, originalmente prevista entre el 5 y el 8 de marzo, había sido votada como una señal de respaldo a los dirigentes Claudio Tapia y Pablo Toviggino ante una causa judicial por presuntas irregularidades fiscales. Sin embargo, un reciente giro en los tribunales, que notificó la postergación de las indagatorias previstas para esta semana, abrió la puerta a una posible marcha atrás.
Expectativa en Rosario: Central y Newell's en alerta
La resolución impacta directamente en la agenda de los clubes de todo el país, que aguardan precisiones para organizar sus partidos y entrenamientos. En la ciudad, tanto Rosario Central como Newell's Old Boys siguen de cerca el desarrollo de las negociaciones en la calle Viamonte, ya que ambos tienen compromisos programados para el viernes, día en que debería iniciarse la actividad si el paro se levanta.
El Canalla tiene previsto recibir a Tigre en el Gigante de Arroyito, mientras que la Lepra debe viajar a Liniers para enfrentarse a Vélez. La confirmación o suspensión de estos encuentros depende exclusivamente de lo que resuelva el Comité Ejecutivo este mediodía, un cónclave que se perfila como el escenario de una "tregua técnica" necesaria para evitar que la pelota siga parada.
El conflicto de fondo: entre la justicia y la política
Aunque la posible suspensión del paro traería alivio a hinchas y jugadores, los expertos advierten que la disputa institucional está lejos de resolverse. El trasfondo del conflicto gira en torno a la tensión con el Gobierno Nacional y las investigaciones de la agencia de recaudación (ARCA), que la dirigencia de la AFA interpreta como una medida de presión política.
Si bien hoy podría firmarse una tregua para permitir la disputa de la novena fecha, el escenario sigue siendo volátil. La postura de los clubes que no respaldaron la medida de fuerza originalmente —incluyendo a algunas de las instituciones más grandes del país— será un factor determinante en la decisión final que se anuncie en las próximas horas tras la reunión en Ezeiza.


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