Una familia se sienta en la vereda en la oscuridad de La Habana, bajo un apagón (Foto de archivo: AP)
Cuba atraviesa uno de los momentos más dramáticos de su historia reciente. El Gobierno de Miguel Díaz-Canel oficializó esta semana una situación de "emergencia total" ante el desabastecimiento agudo de combustible, lo que ha provocado apagones récord y la paralización de sectores estratégicos. La presión diplomática y comercial de Estados Unidos, sumada al deterioro crónico de la infraestructura local, ha llevado al sistema energético al borde de un quiebre operativo que ya afecta la conectividad internacional y la vida cotidiana de millones de ciudadanos.
Apagones récord: más del 60% del país a oscuras
La Unión Eléctrica (UNE) informó que el déficit de generación alcanzó picos históricos, dejando sin servicio eléctrico a más del 64% del territorio nacional de manera simultánea. La falta de diésel y fueloil, sumada a las averías constantes en las principales centrales termoeléctricas como la de Mariel y Felton, ha extendido los cortes de luz a jornadas de más de 18 horas en varias provincias. “Vamos a vivir tiempos difíciles”, advirtió el mandatario cubano, reconociendo que la disponibilidad de energía apenas cubre una fracción de la demanda mínima necesaria.
El aislamiento aéreo: sin combustible para las aerolíneas
Un nuevo frente de conflicto se abrió en los aeropuertos internacionales. Ante la escasez crítica, las autoridades comunicaron a las aerolíneas internacionales que la isla no dispone de queroseno para reabastecer sus aeronaves. Compañías de Canadá y Rusia —los principales emisores de turistas hacia la isla— ya han suspendido o reprogramado rutas, obligando a los aviones a realizar paradas técnicas en países vecinos como México o República Dominicana para cargar combustible. Esta situación representa un golpe letal para el turismo, la principal fuente de divisas del país, que ya registraba caídas significativas.
Máxima presión de EE.UU. y el impacto del "mercado informal"
El agravamiento de la crisis coincide con una política de "máxima presión" impulsada por la administración de Donald Trump, que ha sancionado a los buques y empresas encargadas de transportar petróleo hacia la isla. Mientras el Gobierno intenta implementar un plan de ahorro que incluye el cierre de oficinas estatales y la reducción de horarios en hospitales, el impacto económico se refleja en las calles: el dólar en el mercado informal alcanzó un nuevo récord de 500 pesos cubanos, pulverizando el poder adquisitivo de la población.


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