El Salón Oval de la Casa Blanca fue este miércoles el escenario de una reunión crucial de más de dos horas entre el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. El eje central del encuentro fue la estrategia frente a la República Islámica de Irán, en un momento donde Washington intenta reactivar un pacto nuclear mientras mantiene una "armada" de portaaviones desplegada en el Golfo Pérsico como medida de presión.
Entre la diplomacia y la amenaza militar
Pese a las expectativas de un endurecimiento inmediato, Trump reafirmó su intención de agotar las instancias de diálogo. “Preferiría llegar a un acuerdo que sea un buen acuerdo. Nada de armas nucleares, nada de misiles”, declaró el mandatario estadounidense tras la reunión. Sin embargo, el mensaje hacia Teherán no careció de advertencias: el presidente recordó que si las conversaciones en Omán fracasan, las consecuencias serán "muy graves", haciendo alusión a la operación "Martillo de Medianoche" del año pasado.
Netanyahu, por su parte, llegó a Washington con el objetivo de ampliar el alcance de las negociaciones. Para el líder israelí, cualquier pacto que solo limite el enriquecimiento de uranio es insuficiente si no contempla el desmantelamiento del programa de misiles balísticos y el cese del financiamiento a grupos como Hamas y Hezbollah. “Presenté al presidente nuestra visión sobre los principios que deben regir las negociaciones”, afirmó Netanyahu, quien busca evitar que Irán utilice el alivio de sanciones para rearmarse.
El factor Vaca Muerta y la seguridad regional
La reunión se produjo bajo la sombra de la reciente guerra de 12 días ocurrida en junio pasado, que dejó profundas huellas en la infraestructura militar iraní y un clima de inestabilidad en todo Oriente Medio. Mientras Trump apuesta por un enfoque secuencial para llevar a Irán a la mesa de negociaciones, Netanyahu insiste en que la debilidad económica de Teherán —acentuada por las protestas internas de principios de año— es la oportunidad ideal para imponer condiciones extremas.
Además de Irán, ambos mandatarios discutieron el futuro de la Franja de Gaza. En este punto, cobró relevancia la denominada Junta de Paz, un comité impulsado por la administración Trump que busca el desarme total de Hamas y una salida coordinada de las tropas israelíes del enclave palestino, bajo un esquema de administración tecnocrática.
Los próximos pasos de la "Armada" estadounidense
El despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln y la posibilidad de enviar un segundo grupo de ataque subrayan la estrategia de "máxima presión" que convive con el discurso negociador. Trump sostiene que Irán "quiere llegar a un acuerdo" para evitar una nueva intervención directa de Estados Unidos, mientras que potencias regionales como Turquía y Qatar han pedido moderación para evitar que una chispa desate un conflicto de escala regional.


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