La gestión de Maximiliano Pullaro al frente de la provincia de Santa Fe atraviesa un momento de consolidación política marcado por un elevado índice de aprobación ciudadana. Tras un año intenso de gestión, los indicadores reflejan que seis de cada diez santafesinos respaldan el rumbo del gobierno provincial, un capital político que posiciona al mandatario como el actor central del escenario regional y reabre el debate sobre la necesidad de una reforma constitucional.
Seguridad y gestión: los pilares del apoyo popular
El núcleo de la valoración positiva se asienta en la percepción de cambios concretos en áreas sensibles. La seguridad pública, históricamente el talón de Aquiles de la provincia, ha mostrado signos de ordenamiento que la ciudadanía reconoce como un diferencial respecto a administraciones anteriores. El combate frontal contra el crimen organizado y el despliegue territorial han permitido que la figura de Pullaro trascienda la coyuntura y se instale como un modelo de gestión con identidad propia.
Además de la seguridad, la reactivación de la obra pública y el sostenimiento de programas de cercanía han blindado la imagen del gobernador en un contexto nacional complejo. Esta dinámica ha generado que una mayoría de la población no solo apruebe lo realizado hasta el momento, sino que también manifieste su voluntad de darle continuidad al actual proyecto político más allá del mandato vigente.
El horizonte de la reforma y la unidad de la coalición
El escenario actual reactiva la discusión sobre la modernización de la Constitución provincial. Con niveles de aceptación que superan el 60% en diversos puntos del territorio, la posibilidad de habilitar una instancia de reelección emerge de manera natural. Para los analistas del entorno provincial, no se trata solo de una aspiración personal, sino de la necesidad de garantizar la estabilidad de un plan de gobierno que ha logrado amalgamar a sectores diversos dentro de la coalición Unidos para Cambiar Santa Fe.
La cohesión interna de la alianza gobernante es otro de los puntos altos. La capacidad de Pullaro para mantener la unidad entre radicales, socialistas y otros aliados ha permitido una gobernabilidad sin fisuras, algo que contrasta con la fragmentación política que se observa a nivel nacional. Este bloque sólido es el que hoy empuja la agenda de transformaciones estructurales en la provincia.
Diferenciación del escenario nacional
A pesar de la sintonía en ciertos aspectos de la agenda económica con el gobierno central, Pullaro ha logrado construir un perfil autónomo. El electorado santafesino valora especialmente la defensa de los intereses productivos de la región y la gestión de recursos propios. Esta autonomía le permite al mandatario mantener su popularidad incluso frente a las fluctuaciones que sufre la imagen del gobierno nacional en el interior del país. Santa Fe aparece hoy como un modelo de gestión equilibrado, donde el orden fiscal no excluye la presencia activa del Estado en los sectores clave para el desarrollo.

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