El Coloso del Parque fue testigo de una montaña rusa emocional que terminó en desahogo. En un partido vibrante y plagado de errores defensivos, Newell’s Old Boys logró rescatar un empate 3-3 ante Lanús en la última jugada del encuentro. Más allá de la épica del resultado, el partido dejó flotando una pregunta central en el mundo leproso: si este punto servirá como el combustible necesario para consolidar el nuevo proceso futbolístico.
Un trámite cambiante y la rebeldía del final
Desde el inicio, el equipo de Ricardo Lunari mostró dos caras opuestas. Por un lado, una vocación ofensiva renovada que le permitió lastimar al "Granate", pero por el otro, una fragilidad defensiva que lo obligó a correr siempre desde atrás en el marcador. La insistencia tuvo su premio sobre el final, cuando el empuje del equipo logró vulnerar la resistencia de Lanús para sellar la igualdad definitiva.
“Este grupo necesitaba una muestra de carácter así para creer en lo que estamos trabajando”, deslizaron desde el entorno del cuerpo técnico tras el partido. El empate agónico no solo suma en la tabla, sino que actúa como un bálsamo anímico para un plantel que venía golpeado por la irregularidad y la falta de resultados positivos en el último tramo del campeonato.
Las claves del nuevo ciclo de Ricardo Lunari
El entrenador, un hombre de la casa, apuesta por devolverle a Newell’s la audacia y la conexión con el sentido de pertenencia. Sin embargo, el análisis táctico posterior al encuentro de ayer evidencia que la estructura todavía es frágil. La capacidad de respuesta ofensiva fue el punto más alto, pero la facilidad con la que el rival llegó al gol sigue siendo el principal dolor de cabeza para el DT.
Para Lunari, este partido debe funcionar como un diagnóstico acelerado. La inclusión de juveniles y la rotación en puestos clave parecen ser las herramientas elegidas para buscar el equilibrio. “Sabemos que hay mucho por corregir, pero es más fácil construir desde un resultado que te da esperanza”, coinciden los protagonistas sobre el presente de una Lepra que intenta reencontrar su ADN competitivo.
Lo que viene: el desafío de la regularidad
El punto obtenido en Rosario tiene valor si se logra capitalizar en la próxima jornada. El calendario no da tregua y Newell’s necesita transformar los destellos de buen fútbol en una estructura sólida de 90 minutos. El hincha, que despidió al equipo con una mezcla de alivio y exigencia, espera que el carácter mostrado en el último minuto sea la norma y no la excepción.
Con el ciclo de Lunari dando sus primeros pasos, el objetivo inmediato es cerrar las grietas en el fondo y potenciar la eficacia goleadora. La dirigencia y el cuerpo técnico saben que el margen de error es escaso, pero el empate ante Lanús dejó una certeza: el equipo tiene reservas anímicas para pelear partidos que parecían perdidos, una cualidad indispensable para salir de la zona media de la tabla.


📝 ¡Gracias por tu lectura!
Tu feedback no solo mejora el contenido, sino que también inspira a otros lectores.
📝 ¡Gracias por tu lectura!
Tu feedback no solo mejora el contenido, sino que también inspira a otros lectores.